Cómo restaurar nuestros océanos y liberarlos de plásticos?

POR MARK MINNEBOO, DIRECTOR EJECUTIVO PLASTIC OCEANS CHILE

 

Podemos concluir que 2018 fue el año del plástico. De hecho, Fundéu BBVA,  promovida por la Agencia EFE y BBVA, declaró «microplástico» como palabra del año. La revista National Geographic lanzó su campaña global «planeta o plástico». En Chile aprobaron una ley que prohíbe la entrega de bolsas plásticas en los supermercados desde febrero de 2019, y en Europa aprobaron una legislación para instaurar metas exigentes de reducción del material en todos los países miembros. Parece que el plástico fue declarado el villano del año, el Al Capone de los materiales que contaminan nuestro planeta. Pero no es así de simple.

El trabajo real recién comienza. Estamos en la etapa previa antes de transformar nuestra manera de vivir, cómo interactuamos con nuestro entorno y cómo hacemos negocios. Se viene un tiempo muy interesante para la humanidad, de mucha innovación y un despertar sobre cuál es nuestro lugar en este hermoso planeta azul.

 

¿Cómo hemos llegado a este punto?

 

En los años cincuenta, cuando se había terminado la segunda guerra mundial, empezó la  reconstrucción en Europa y E.E.UU. Todo estaba enfocado en alcanzar el sueño americano: la comodidad en la casa e innovaciones para la vida cotidiana. Con eso surgió el boom del marketing. El plástico era el material perfecto para lograr todo eso y marketearlo.

Durante muchos años el foco estuvo en sus maravillosos beneficios, versatilidad, flexibilidad, usos, colores y más, sin tener en cuenta qué pasaba con esos atributos mágicos después de su uso.

El atributo más valioso, la indestructibilidad, es la causa principal de los problemas que estamos viendo ahora. El plástico no es biodegradable, es decir, la naturaleza no tiene solución para procesarlo como ocurre con los materiales orgánicos. Cuando hablan de que el plástico se degrada, es mejor decir que el plástico se fragmenta en pedazos cada vez más chicos. Y esto está causando un daño irreparable en los animales y en nosotros.

Ante esta crisis global nos preguntamos: ¿En qué momento se nos ocurrió fabricar productos de un solo uso y desechables para luego tirarlos a la basura y a la naturaleza, donde permanecerá por cientos de años?

 

 

¿Qué podemos hacer?

 

Tenemos que actuar ahora. No se trata de un problema para las futuras generaciones, cada acción cuenta y cada uno de nosotros es parte de la solución. En Plastic Oceans Chile no creemos en que existe solo una solución. Necesitamos al mismo tiempo: reducir el uso de plástico virgen y reciclar el que ya está en el mercado, cambiar los diseños de productos y envases para que duren más y sean reutilizables; limpiar el plástico que ya está en la naturaleza generando daño. Requerimos legislación que prohíba ciertos productos y usos, pero que a su vez incentive la innovación y la incorporación de materiales alternativos. Debemos cambiar nuestros hábitos. Y necesitamos que las empresas evalúen su modelo de negocios y produzcan en armonía con los recursos del planeta y el bienestar de todos.

Por suerte, no estamos solos en esto: ya se está formando un movimiento global de ONG, líderes políticos, empresas, la ONU y consumidores como vos y yo. ¿Te sumás?

 

Accedé a más información sobre el tema y apoyá las iniciativas en plasticoceans.org

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