Compostaje domiciliario: una acción al alcance de todos

En los últimos años, el término “compost” se ha hecho cada vez más presente. Amigo inseparable a la hora de fertilizar nuestras plantas o jardín, sus beneficios van más allá de la nutrición de la tierra y su producción es fácil y accesible para todos.

 

Por Lucía Moreno

 

El compost es el producto de la biodegradación de la materia orgánica producida por microorganismos y otros organismos que habitan en la tierra. Se usa como abono orgánico y tiene aspecto y olor a tierra fresca. Contiene una gran concentración de nutrientes esenciales para la tierra, estabiliza el pH del suelo, inhibe el crecimiento de hongos y bacterias que afectan a las plantas, y lo mejor de todo, lo podemos hacer en casa y no cuesta nada. Comúnmente el término “compost” es sinónimo de fertilizante orgánico, sin embargo especialistas como el Ingeniero Agrónomo Daniel Basile, director de TRESOR, explica que aunque los dos tengan aspecto terroso, en el compost aún no ha terminado de biodegradarse completamente la materia orgánica inicial y se puede reconocer parte de la misma (por ejemplo paja, restos vegetales), mientras que en el fertilizante orgánico no se reconoce la materia inicial ya que está en la última fase de biodegradación.

 

Reducir, el primer paso

Casi el 60% de los residuos generados a nivel domiciliario son orgánicos. Por lo tanto, el reciclaje a través del compostaje domiciliario implicaría poder reducir la mayor parte del volumen de los desechos que van a los vertederos. Si tenemos en cuenta que diariamente ingresan alrededor de 1800 toneladas de basura al vertedero municipal Felipe Cardoso, sería un cambio considerable. Más allá de la problemática del espacio físico, la descomposición no tratada de estos residuos orgánicos produce gas metano que es mucho más nocivo que el dióxido de carbono (CO2) generado, en caso que sean incinerados. Por otro lado, la movilización de tal cantidad de residuos implica emisiones de CO2 y un gran costo de transporte.

 

Fertilizando ecológicamente

A diferencia de los fertilizantes químicos concentrados, el fertilizante orgánico es inocuo. Si está hecho correctamente, no tiene mal olor, y además del nitrógeno, fósforo y potasio, contiene una gran cantidad de otros nutrientes como el hierro y el azufre. Al ser natural, contribuye con la biodiversidad del suelo favoreciendo el desarrollo de microorganismos beneficiosos, contribuye a la retención de agua y la aireación de la tierra, previniendo la erosión del suelo. Además, al usar compost se evita el uso de tierra de hoja que es sacada de los bosques y que provoca la erosión de los suelos.

 

 

 

¿Cómo hacer compost?

 

1. El compostador

Tanto para la realización del compost, como del vermicompost (humus producido por lombrices) necesitamos un compostador. Es el recipiente en el cual verteremos nuestros residuos orgánicos. Debe tener perforaciones para permitir la entrada de aire y estar a la sombra. Si es posible, puede estar apoyado sobre la tierra. A diferencia del compost, el vermicompost es más idóneo para viviendas sin espacios al aire libre.

 

2. Los ingredientes

Lo que SÍ poner:
Restos de frutas y verduras (crudas mejor), café y restos de infusiones, restos del jardín como flores, césped, hojas y plantas verdes o secas, cáscaras de huevo troceadas, cartón o papel sin tintas químicas, lana e hilo natural, servilletas o papel de cocina troceados, que no hayan absorbido aceites, cenizas y aserrín, o virutas de madera no tratada, tierra.
Lo que NO poner:
Materiales inorgánicos como metal, vidrio, plástico; lácteos, aceites, químicos tóxicos, carnes, heces, papeles con tintas.

 

 

3. El proceso

Los residuos húmedos se colocarán sobre una base de residuos secos (hojas, paja) en una proporción de 3/1. Se irán agregando los residuos por la parte superior del compostador formando capas húmedas y secas en esa proporción. Al cabo de unos meses, los residuos más viejos ya estarán convertidos en compost y podremos retirarlo por la parte inferior. En el vermicompostaje, los procesos son más rápidos.

 

Es importante que el compost esté aireado, por lo que hay que moverlo ocasionalmente, y que conserve una humedad de entre el 40 y 60 %. Este proceso puede variar levemente según el compostador y tipo de compost, por lo que es conveniente consultarle a quien nos vende el recipiente. Recordemos que tanto el compost como el vermicompost son abonos, es decir, no se usan como tierra, sino que se mezclan con ella. ¡Mucha suerte y buen compostaje!

 

¿Dónde consigo mi compostador?

 

• Cursos de vermicompostaje e insumos en facebook.com/LombrizUrbana
• Compostadores de plástico tankes.com.uy o animate a hacer el tuyo

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