Con las manos en la masa

La cocina no es solo la manipulación y transformación de alimentos en algo para comer. Cuando de niños se trata, se siembra y se cosecha conexión con la tierra, la importancia de los vínculos y el empoderamiento de la persona.

 

La educocina nace como fruto de dos pasiones, la educación y la gastronomía, pero también de una necesidad imperiosa que tenía que resolver y que vivía desde mis comienzos cuando trabajaba de educador en el nivel inicial: la desconexión de los niños con el origen de los alimentos de verdad. Quería fomentar el consumo de vegetales y enamorar a los niños en el arte de plantar y cocinar, sembrar con ellos tomates y en ellos las semillas del respeto por la tierra, el agua y por su propio cuerpo.

La educocina se va transformando poco a poco en una herramienta de conexión y los niños en agentes de cambio que, al llevar esta experiencia a casa, inciden en transformar esa instancia vital, diaria, trascendente, increíblemente subvaluada, en algo totalmente valioso y lleno de beneficios: cocinar en familia.

 

Desde el desarrollo psicomotor a los vínculos diarios, desde lo social a lo científico, la huerta y la cocina son naturalmente atractivas para los niños. Se convierten en un espacio de juego y experimentación: hacer con las manos, transformar, empoderarse, sentirse autónomo y seguro. Queremos niños con las manos en la masa y los pies en la tierra. Queremos familias que entiendan la alimentación como una oportunidad que, con suerte, se repite 4 veces al día, 365 veces al año. Es una necesidad vital que este mundo loco nos lleva a transitar como un trámite a cumplir, olvidando que somos lo que comemos.

 

Invitar a los niños a la cocina es un desafío. Hay que organizarse muy bien de acuerdo a las edades y las tareas a realizar y tener siempre en cuenta actitudes como la paciencia y la tolerancia a las frustraciones como también frente al trabajo de equipo. Cocinar con los hijos es un regalo para los nietos. La historia se repetirá, los aromas, las texturas y los sabores se quedan para siempre. Nuestro legado estará presente en eso tan simple y cotidiano como es la cocina del hogar.
Poco a poco, esta tarea, esta siembra de conciencia va cobrando relevancia y estamos perseverando desde hace 15 años con una idea, una forma de vida, que en ese entonces no se vislumbraba como de gran necesidad. Hoy es una de las principales herramientas para combatir índices de sobrepeso y obesidad que afectan, en Uruguay, a uno de cada 3 niños.

 

Plantar y cocinar son herramientas educativas y de salud en casa y en la escuela. Nosotros como padres responsables debemos estar alerta y aprovechar estas instancias para capitalizarlas a favor de una mejor educación, física, mental y vincular.

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