Escuchas

Texto: Nadia Vieitez

Ilustración: Aymará Mont

 

Mi vecina tiene una máquina de coser. Y se escucha. Se escucha cuando algo le queda mal y rezonga. Se escucha cuando aprieta el pedal y lo suelta rápidamente.
Mi otra vecina enseña literatura y tiene un montón de libros en una repisa que da a la ventana lindera con la mía. Tiene uno de Mario Benedetti y un hijo que nunca abre las persianas y se queja de que “nadie le lleva un vaso con agua”. También tiene un montón de alumnos. Otro de mis vecinos tiene un caniche que escucho cada vez que llego con la bicicleta y abro la puerta. No conozco ni al caniche ni a los dueños.
La vecina de abajo tiene un gato que me espía cada vez que salgo al minúsculo patio mientras aprovecho el sol en la cara y desayuno parada, aunque tenga mesa y dos sillas. ¿Por qué dos sillas?
Tengo cinco llaves. Todas para abrir una puerta distinta. Nueve lámparas led que alumbran espacios que casi no ocupo. Siete cajas con cosas que no acomodé y seis bolsas de consorcio con ropa que nunca doblé. Dos plantas que pretenden brindar algo de vida. Una tele que sigue embalada. Una heladera con dulce de leche, huevos, queso untable y gelatina. Un cajón de huevos transformado en repisa y una cocina que ruega ocurrencia.

 

Nadia Vieitez nació en Mar del Plata, Argentina, pero desde los siete años vive en Uruguay. Es Licenciada en Trabajo Social, apasionada de la fotografía, el teatro, los libros y la música.

Este texto forma parte del libro “39 microrrelatos y un año después”. Seguí a la autora en @enea_eneu.

 

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