Gigantes del Sur: ballenas francas en Uruguay

Por Dra. Paula Costa-Urrutia y Dr. Federico Riet-Sapriza, Proyecto Franca Austral y Lic. Nazarena Beretta, Fauna Marina Uruguay.
Fotos: Leandro Borba, Diego Rubio, Álvaro Pérez Tort (Fauna Marina Uruguay)

 

Solemne. Misteriosa. Majestuosa. La ballena franca austral (Eubalaena australis), al igual que el resto de las ballenas, es un mamífero marino que se diferencia de los delfines por no tener dientes sino barbas (placas de queratina) en la mandíbula superior para filtrar y alimentarse de pequeños organismos marinos y peces.
Este gigante puede alcanzar 17 metros de longitud y 80 toneladas de peso. Se caracteriza por tener callosidades en la cabeza que permiten identificarlas individualmente (similar a huellas dactilares) por medio de la técnica foto-identificación, algo de gran importancia para su conservación, ya que permite evaluar el crecimiento poblacional y varios aspectos de su comportamiento.

 

Esto y mucho más se conoce de estas ballenas, un animal en continua investigación. De hecho, las ballenas realizan largas migraciones desde sus sitios de alimentación en verano, en zonas polares de gran cantidad de alimentos, a los sitios de reproducción en invierno y primavera en aguas más cálidas con poco alimento. Estos movimientos son cuidadosamente estudiado por diferentes organizaciones alrededor del mundo. En la costa uruguaya son avistadas entre julio y octubre y por ello, el Proyecto Franca Austral y Fauna Marina Uruguay, dos equipos que se encuentran articulando proyectos y acciones dirigidos a la comunidad y a la academia, y en línea con el plan de manejo de ballena franca austral, se encuentran actualizando el catálogo de foto-identificación para así compararlo con los de Argentina y Brasil.

 

 

La mayoría de las ballenas francas australes se observan en grupos en bahías protegidas de vientos y corrientes, con comportamientos comparables al del cortejo y reproducción, lo que sugiere que la costa uruguaya podría ser un lugar de socialización y reproducción para la especie. Un descubrimiento interesante fue hecho en 2019, cuando por primera vez se observaron ballenas nadando con la boca abierta, comportamiento similar al de la alimentación. Si bien es raro en los sitios de reproducción y cría, existe evidencia que no permite descartarlo y será foco de investigación futura.

 

A través de redes sociales, Proyecto Franca Austral y Fauna Marina Uruguay promueven la conservación de la especie por medio de difusión, comunicación y recolección de registros (aplicación móvil Ciencia ciudadana) que contribuye al mayor conocimiento e involucramiento de la población. Actualmente, pobladores y visitantes registran avistamientos y denuncian embarcaciones que no cumplen con el reglamento de avistamiento de ballenas. Asimismo, estos animales también son sujetas a distintos tipos de amenazas, como colisiones con embarcaciones, ahogamiento por enmalle en redes de pesca y contaminación sonora son amenazas antropogénicas que afectan a la ballena franca. Residuos marinos como el plástico y micro plástico son ingeridos directamente o a través sus presas, los cuales han sido observados en el estómago de ballenas varadas, evidenciando, una vez más, que por más pequeño sea un residuo que generemos, puede terminar dañando a un gigante.

 

 

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