La pandemia puso en agenda la temática del agua

Manuel Saurí, el Director Ejecutivo de Proyecto Agua Segura, habló sobre los orígenes de la empresa B, su evolución y cómo debieron reinventar sus dinámicas ante la crisis que generó el contexto.

Por Catalina Deluchi

 

– ¿Cómo surge Proyecto Agua Segura?

Proyecto Agua Segura nace en 2015 a raíz de la problemáticas de salud que Nicolás Wertheimer detectó durante su residencia de médico. A lo largo de su residencia y prácticas médicas, entendió que las principales afecciones que presentaban sus pacientes eran por consumir agua en mal estado.

 

– ¿Cómo fue evolucionando con el tiempo?

Cuando nació el proyecto, su principal objetivo era lograr que todas las personas tuvieran acceso a un vaso de agua segura. Ese objetivo hoy sigue vigente pero a través de una mirada más holística sobre la crisis de este recurso. La experiencia nos ha demostrado que hay que ver la problemática como algo integral, y que debemos cuidarla desde la cuenca para que llegue limpia a cada uno de nosotros. Por eso, hoy nuestra meta es aún es más grande; es lograr una gestión sostenible, desde la gran empresa e industria hasta el uso doméstico, generando acceso a agua segura en aquellas comunidades que no la tienen.

 

 

 

– ¿Qué pasó durante la pandemia? ¿Cómo siguieron trabajando?

La crisis de Covid-19 nos desafío en cómo hacer las cosas, ya que todos nuestros programas son territoriales. La pandemia puso en agenda la temática del agua, ya que el lavado de manos es la forma más efectiva de combatir al virus. Sin embargo, 2.000 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua segura. En Latinoamérica, son 77 millones de personas sin este derecho, razón por la cual la urgencia se hizo más visible y nuestra acción más necesaria. Aún ante la imposibilidad de ir a territorio, logramos poder seguir trabajando desarrollando programas digitales de acompañamiento a referentes comunitarios, los actores más relevantes hoy en día. Llevamos adelante un programa exclusivo de higiene para ellos a través de videollamada o llamada telefónica. Relevamos su situación, los escuchamos y les dimos información, no solo a través del habla sino también enviándoles material, como láminas y videos sobre cómo hay que lavarse las manos, cómo hacer un desinfectante a base de alcohol y/o lavandina, cómo higienizar correctamente la fruta y verdura, entre otros temas. Gracias a la interacción con el referente, pudimos llegar a las familias de cada comunidad con la que trabajamos, ya que los materiales se enviaban por WhatsApp y se compartían en los grupos.

 

– ¿Cuáles fueron sus aprendizajes durante este período?
El mayor aprendizaje que tuvimos fue la puesta en valor de la tecnología, tanto para nosotros como para los referentes y docentes rurales. De su parte, también vieron un valor en la continuidad de la comunicación y de las acciones sin estar presentes físicamente.

 

– ¿En qué están trabajando ahora?

Hoy estamos trabajando en programas integrales como la protección de vertientes o proyectos volumétricos que buscan proteger el recurso. A esto le sumamos un abordaje comunitario brindando acceso a agua de calidad y talleres sobre la importancia del agua segura para la salud y la higiene, además de concientizar sobre el uso del recurso.

 

 

– ¿Por qué consideran importante ser una empresa B?

Somos Empresa B casi desde nuestro origen porque nacimos siendo una empresa de triple impacto. Para nosotros es importante ser parte de Sistema B porque nos ayuda a reafirmar nuestra esencia y a seguir exigiéndonos cada vez más. Al ser un sistema donde debemos re certificar cada 3 años, nos ayuda a elevar la vara de nuestras acciones y a medirnos.

Post a Comment

#SEGUINOS @SEA