Nuestro granito de arena

Guardianes de la Costa es una organización que nace con la voluntad de realizar acciones que contribuyan a la conservación del ecosistema costero y a la mitigación de su degradación.

 

Por Lucía Moreira, Coordinadora de Guardianes de la Costa
Fotos: Bernaola Hill y Francisco Neves

 

Si hay algo que se destaca a la hora de plantear el cuidado del ambiente y los ecosistemas, es la importancia de involucrarnos. Y de hacerlo todos, desde el lugar que podamos. “Cada granito de arena cuenta”, dicen. Y ese aspecto del mensaje es algo que la Guardianes de la Costa tuvo muy presente a la hora de constituirse en 2015, ya que lo hicimos con carácter abierto y participativo.

 

De perfil científico ambiental, la organización es representada actualmente por diez miembros activos y permanentes vecinos de Ciudad de la Costa, Uruguay. En el inicio, nos inspiramos en la experiencia previa de conservación de los grupos Ecología Costera y Acción Costera. Y así fue que comenzamos realizando actividades de regeneración dunar mediante cercas captoras de arena y limpiezas de playas, convocando principalmente a voluntarios mediante redes sociales. A partir de estas actividades, empezamos a sumar participantes, consolidándonos en actividades de educación ambiental y diversas acciones directas de restauración costera, las cuales continúan actualmente y son el eje principal de acción.

 

El área principal de trabajo es en Ciudad de la Costa, que cuenta con un ecosistema costero altamente modificado. Hoy padece impermeabilización del suelo, modificación de cursos de agua, fragmentación de hábitat, erosión costera, disminución de biodiversidad nativa, entre otras, como consecuencia de un rápido proceso de urbanización, al igual que casi toda la costa del territorio uruguayo. Siendo que la costa tiene valor ambiental, tanto como cultural, económico y turístico, consideramos que estas modificaciones afectan la calidad de vida de la comunidad actual y futura.

 

Partiendo de esta preocupación, el principal objetivo es motivar en la comunidad el sentimiento de pertenencia, para promover la apropiación del entorno y generar responsabilidad sobre el medio. Guardianes plantea analizar al ecosistema costero a través de un enfoque transdisciplinario y multidimensional, promover una visión crítica y constructiva de la costa, fomentar la participación social, apostar por la recuperación y conservación de la costa y revalorar la capacidad individual de generar un cambio positivo en el entorno.

 

En 2018 nace la idea de “Estolones”, un proyecto que fue financiado por el Programa de Pequeñas Donaciones y que se desarrolló en 2019. El nombre hace alusión a los tallos de algunas especies vegetales de la playa. En referencia a esta red de tallos que da estructura a las dunas, surge la analogía de formar una red de actores, con el fin de descentralizar y expandir a la comunidad las acciones de conservación y restauración. Las actividades tuvieron una gran participación y compromiso vecina. Las personas que se acercaban tenían la oportunidad de trabajar varias veces en una misma playa y apreciar, en un corto período de tiempo, el impacto positivo y la evolución de sus acciones.

 

Estolones ha logrado no solo motivar la atención de la comunidad hacia el ecosistema costero, sino que también ha facilitado la generación de nuevas redes entre las personas locales, así como también ha impulsado la idea de que es posible hacer algo al respecto del actual estado de las playas. Creemos que las acciones puntuales de restauración no logran un impacto a largo plazo si no se cambian los vínculos entre la comunidad humana y los otros seres (bióticos y abióticos) del ecosistema costero. Para esto buscamos contribuir en la difusión de información y la revalorización del rol de las especies vegetales psamófilas y la fauna nativa en la conservación de la calidad de las playas. Es clave el fortalecimiento de la conciencia ambiental local de modo de lograr un equilibrio en la interacción entre sociedad-ambiente.

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