Sentir la sustentabilidad

En una visita a Montevideo, Gonzalo (“Talo”) Leguizamón, uno de los fundadores de la Consultora de origen argentino “Damasco”, ofreció una charla vinculada con la sustentabilidad dirigida a emprendedores. Aproximadamente ochenta personas lo escucharon con atención, desentrañándose ciertas palabras y términos, que estando de moda y en la boca de muchos, en la realidad aún no están realmente procesados en muchas mentes.

 

Por Ma. Victoria Pereira, Directora de SEA Uruguay

 

Talo se refirió con mucha precisión a la importancia de la sustentabilidad hacia adentro, con los colaboradores de las empresas, y a darle significado más allá de las palabras, es decir, a darle sentido, a encontrar que hay detrás de los términos. Basó todo en la importancia suprema de la comunicación, poniendo énfasis en el impacto se produce en el otro al comunicar, y que eso debe de sentirse.

 

Ahora bien, ¿qué es innovar? Pues, realizar algo distinto que tenga impacto, algo así como forzar al cerebro a recorrer caminos diferentes a los que está acostumbrado. Y es necesario tener presente que no es lo mismo ser creativo que ser innovador, pues el innovador se dirige hacia el otro, por lo que al innovar es necesario tener en cuenta la existencia de un “mercado” que lo adopte/compre. Por eso, al diseñar primero, hay que pensar en el uso que hará alguien de lo que estoy proyectando. A tales efectos, es necesario pasar la etapa de diseñar para las personas a diseñar con las personas, en una amplia empatía, cortando con pensamientos lineales, y apuntando a la interacción, para solucionar un problema o satisfacer una necesidad. Diseñar con la persona/ involucrarse. Pasar de un modelo de necesidad a un modelo de trascendencia: yo tengo que estar bien para que otros estén bien conmigo.

 

No es difícil innovar si tengo claro quién soy y qué es lo que quiero hacer para cambiar en este mundo. En definitiva, todo radica en que “yo pueda ser yo mism@ en la mejor versión de mí mism@”. ¿Y en qué radica el nuevo paradigma? En hacer que la gente desee cosas que tengan valor para ellos, que lo quieran (hablando de afecto).

 

El orador también se refirió a la “Teoría de Nudge” (el empujoncito de los elefantes), a modo de “influenciar” en el comportamiento. Y así habló de diversas eras. La primera fue la industrial, lineal y basada en el comportamiento. La segunda la de la información (capital intelectual), basada en el cambio. Para dar lugar a la tercera, la de la conciencia (capital cultural), basada en la evolución.

 

Es necesario hacerse cargo de los problemas, para poder sentirse parte de las soluciones, por más mínima sea la escala. Saltar de ser víctima a protagonista, tal cual la frase de Gandhi: “Sé tú mismo el cambio quieres ver en el mundo”.

 

Durante la exposición, puso en diálogo conceptos claves, tales como “democratizar la idea”, es decir, cada uno hacer lo que mejor sabe hacer y para ello crear un mapa de colaboración.

 

Algunas ideas quedaron claras: estamos apuntando hacia un mundo colaborativo, donde además no se necesita tener para usar. Y allí apuntó la fuerza del mercado.

 

Talo cerró su charla invitándonos a que pongamos mucho más “co”, que es el prefijo latino que significa verdad, unión e integración. De allí el nombre de la consultora que fundó: Da (dar)-más-co (verdad).

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