4 pasos para un placard eco y consciente

Por Maca Algorta

 

Así como nuestra ropa nos define, nuestro placard también. Pero, ¿qué pasa cuando no sabemos lo que tenemos en él? Cuando no encontramos una prenda que queremos usar y en la búsqueda encontramos una prenda que no nos acordábamos que teníamos o que la encontramos con la propia etiqueta de la marca colgando.

 

Si tan solo le dedicamos un par de horas a afrontar nuestro placard, no sólo nos va a facilitar y agilizar el tiempo que cada día nos tome vestirnos y elegir qué ponernos, sino que nos ayudará a ser consumidores más conscientes, darnos cuenta de las decisiones que tomamos cada vez que sumamos una prenda a nuestro placard, ser realistas de qué es lo que necesitamos (si es que realmente necesitamos algo). Lo único que necesitamos es ser sinceros con nosotros mismos y seguir 4 consejos.

 

1 – Poné TODA tu ropa arriba de la cama

 

Esto nos va a incentivar a terminar cuanto antes el detox y asegurarnos de que cuando sea la hora de dormir ya no tengamos nada encima de ella. Es opcional incluir las prendas que tengamos colgadas en perchas o repetir estos mismos 4 pasos para ellas en otra tanda.

 

2 – Empezá a doblar las prendas separándolas en 4 pilas:

 

La decisión de en qué pila ponemos cada prenda no puede llevarnos más de 5 segundos (¿literal!). Si pasados los 5 segundos no sabemos en qué pila ponerla, la ponemos en la pila “Indecisión”. La idea es que sea dinámico para que el tiempo se nos pase rápido y ya vas a tener tiempo para reflexionar mejor…

 

– Vínculo generado: Son aquellas prendas que usamos con frecuencia (mín. 6 veces al mes) y que significan algo para nosotros. Ejemplo: la primera bufanda que me tejí, era de mi abuela, me la compré con mi primer sueldo, la usé cuando…, la tengo hace más de 3 años.

 

– Para reciclar: Prendas que tienen alguna mancha, están rotas, descosidas o que las dejamos de usar “porque tiene tachas” por ejemplo. Sin darnos cuenta, alterando unos simples detalles podemos recrear prendas que de otro modo íbamos a deshacernos de ella.

 

– Indecisión: Aquellas prendas que no sabía que tenía, no estoy segura si las usaría de nuevo, no me convence.

 

– Terminamos: Las expresiones que usamos con una prenda del tipo: “no me gusta cómo me queda”, “no va más con mi estilo”, “me aburrí de usarla” o “ya no se usa” son las que tenemos que colocar aquí.

 

 

3- Mantené tu vínculo, ponele fin a tu separación y archivá tus próximos DIY (Do It Yourself)

 

La ropa que separamos en la pila “Vínculo generado” podemos ya guardarla. ¿No es la pila con más ropa? Entonces esto nos ayudará a ver qué adquirir la próxima vez que estemos frente a una prenda. Por otro lado, las prendas que ya sabemos que no queremos más guardémoslas en una caja. Y por último, las prendas que sabemos que vamos a reciclar también las podemos ya separar en otra caja. Estamos a una pila de terminar nuestro detox.

 

4 – Tiempo de cuestionarnos con lo que nos tiene indecisos

 

Para eso vamos a hacernos con sinceridad 3 preguntas:

 

– ¿Cuándo fue la última vez que lo usé? Si no me acuerdo, o fue hace más de un año, definitivamente tendríamos que replantearnos la necesidad de seguir teniendo esta prenda.

 

– ¿Me gusta? ¿La voy a usar? Si la mayoría de las respuestas es no, entonces definitivamente hay que deshacernos de esta prenda.

 

– ¿Cuándo la usaría de nuevo? Si pensamos que es una prenda que la usamos como mucho 2 veces al año, o que sinceramente no creemos que podamos usarla en los próximos 2 meses entonces, no tiene sentido seguir con ella.

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