Arquitectura, sustentabilidad y humanismo

“Lo que hacemos debe tener algo que podríamos llamar economía cósmica, estar de acuerdo con el orden profundo del mundo”.
Eladio Dieste

 

La reciente inclusión de la paradigmática iglesia del Cristo Obrero del ingeniero y arquitecto ad honorem Eladio Dieste en la lista de patrimonios mundiales de la UNESCO, da ocasión a innumerables reflexiones. Entre ellas, una se refiere al tema de la sustentabilidad.

Por Natalia Costa Rugnitz y Nicolás Barriola.

Eladio Dieste se adelantó a la preocupación por la sustentabilidad -sin usar esa palabra- a partir de la ética. En su tiempo, no existía el United States Green Building Council (creado tan solo en 1993) con sus normas LEED de energía y diseño ambiental, ni se hablaba de los edificios carbono neutrales. Sin embargo, el implacable pragmatismo del creador uruguayo combinó, años antes (la iglesia del Cristo Obrero fue inaugurada en 1960), una sensibilidad artística capaz de producir audaces estructuras, tan austeras como bellas, con una lógica de lo sostenible. En este sentido, por ejemplo, Dieste dio importancia a que la mayor parte de los materiales utilizados en la obra fueran los que se hallaban a unos pocos kilómetros del sitio de construcción.

 

Esta inquietud implica no solo dar preferencia a los materiales locales – lo cual de por sí es uno de los signos de la arquitectura sustentable -, sino también la acción de diseñar pensada en función de quienes llevarían adelante las construcciones, es decir: los obreros. Las raíces de este modo de pensar y hacer vienen del profundo carácter humanista del pensamiento de Dieste y, en particular, de su concepción de lo que debe ser la economía.

 

Así decía Dieste, en entrevista con Mariano Arana en 1990: “Yo creo que entre lo ético y lo económico, hay una relación completa. Son casi dos palabras que vienen a decir lo mismo, porque con un sentido trascendente de la vida, independientemente de cuál sea la posición religiosa o filosófica que uno tenga, el uso responsable, cuidadoso, con desvelo de los materiales para mí es una cosa que es ética, eso es ética pura. Porque detrás de los materiales está el esfuerzo humano, siempre el esfuerzo humano. Entonces, evidentemente, la economía no se puede separar de lo ético, es una consecuencia de lo ético”.

 

Subrayamos entonces esta frase: “(…) uso responsable, cuidadoso, con desvelo de los materiales”. Para Dieste, la economía es ética (por eso debe ser sustentable) y la ética, economía. En el contexto de esta equivalencia, la arquitectura tiene una responsabilidad económica que es, en el fondo, una responsabilidad humana.

En nuestros días es frecuente ver proyectos de arquitectura sostenible que se amparan en cuantiosas inversiones, con materiales totalmente importados, que recorren enormes distancias para llegar al país y luego a su destino final. Otras tantas que desaprovechan estructuras existentes a la hora de pensar nuevas funciones. Al respecto vale la pena citar otra iglesia de Dieste: San Pedro en Durazno, obra que conjuga una fachada existente con otra audaz solución estructural que sustituye la nave del templo que fuera destruida en un infortunado incendio.

 

En tiempos en que la responsabilidad por el medio ambiente se suele asociar a marcas potentes y tecnologías costosas, es bueno recordar a aquellos que supieron comprender que diseñar es simplificar, y que esta actitud nos lleva casi infaliblemente a una relación de respeto por el entorno.

 

Post a Comment

#SEGUINOS @SEA