Blockchain: ¿una oportunidad para el triple impacto?

Una tecnología que podría canalizar, a través de distintas herramientas, el potencial de resolver varios de los desafíos que enfrentamos como humanidad. Lograrlo dependerá de la confianza que las personas decidan atribuirle para generar el valor que el planeta necesita.

Por Lucía Tornero.

 

Hay una realidad. Y es que la tecnología ha acelerado de manera exponencial los cambios que vivimos. Y si tomamos su incidencia en algo tan universal como el dinero, ¿qué pasaría si lo democratizamos y transformamos radicalmente nuestras nociones económicas asociadas al valor? Esa es la propuesta de la tecnología Blockchain, cuyos orígenes son misteriosos, pero que en la actualidad, nos ubica en los comienzos de un verdadero cambio de paradigma en el manejo de las transacciones financieras, abriendo de esta manera también, la posibilidad de generar impacto positivo.

 

Pero, primero lo primero: ¿qué es Blockchain? Se sabe que el término alude a una cadena de bloques. “Históricamente, nuestros sistemas económicos se han manejado a través del rol de lo que se llama la intermediación financiera (como los bancos, por ejemplo). Esto se daba, justamente, ante la imposibilidad de conectar a las distintas partes”, señala el economista y especialista en Inclusión Financiera y Finanzas Tecnológicas, Ignacio Carballo. “Con la tecnología Blockchain, se puede potencialmente pensar cualquier industria de manera descentralizada”, agrega. Es decir, los usuarios controlan el proceso y no un banco, como ha sido hasta ahora. Lo que se propone este sistema es que todos tengan la misma información. Y de esa manera, los usuarios se transforman en los nodos de la cadena y se relacionan entre sí de manera directa, llevando a cabo sus transacciones de forma segura.

 

En la actualidad, el sistema financiero global está en crisis. Después de 50 años ha tenido al dólar como patrón monetario, a la reserva federal imprimiendo de manera desmedida, generando efectos sociales y ambientales desastrosos. “Este sistema, en definitiva, se encargó de diluir las reservas de todos los estados del planeta que aceptaron usar el dólar como patrón monetario, como reserva de valor”, asegura Gabriel Kurman, co-fundador de la plataforma RSK.

 

Por eso, según el especialista, es que la tecnología Blockchain -que nació con el Bitcoin, (una criptomoneda conocida como la primera divisa digital y la que tiene el precio más alto en el mercado)- es tan revolucionaria y puede llegar a crear las bases de un sistema financiero que sea inclusivo, donde todas las personas del planeta puedan participar, a diferencia del sistema actual en donde más de la mitad de la población está total o parcialmente excluida.

 

“Hoy con un click, el Bitcoin está disponible para todos. Por eso se dice que es una fuente de libertad financiera global, ya que está en todo el mundo y es neutral, o sea que ninguna potencia puede capturarlo y cambiar las reglas para su propio beneficio”, agrega.

 

Sin embargo, vivimos en un mundo desigual. Y justamente por ello, Ignacio advierte con cautela: “Para hablar de esto como una realidad, debemos referirnos a la inclusión digital. En términos teóricos, Blockchain podría promover un mundo donde no existieran barreras de acceso. Sin embargo, aún hay una brecha digital importante. Casi un 40% de la población mundial no tiene acceso a Internet. Y de los que sí tienen, quizás no cuentan con las capacidades o los instrumentos tecnológicos para tener ingresar en este mundo descentralizado. Pero, después de todo, recién estamos en el principio de esta revolución”.

 

Para Alejandro Sewrjugin, Hacktivista e iniciador de un movimiento llamado Economía Phi, si bien aún persisten en todo el mundo -y en América Latina, con gran profundidad- necesidades básicas no cubiertas, prefiere ser optimista. “Hoy en día un teléfono celular permite acercar la inclusión digital. Quedará en los gobiernos asegurar que todos los ciudadanos tengan un smartphone cuyo costo sea gratuito. No lo veo tan lejano”.

 

En esto último coincide Gabriel, afirmando que se está dando una penetración de teléfonos inteligentes en personas de muy bajos recursos. “Mucha gente está desbancarizada o no tiene acceso a un sistema financiero formal, pero sí tienen un teléfono inteligente. Entonces si bien no resuelve el problema completamente, es un gran avance en esa dirección, aún más porque al ser muchísimo más eficiente y escalable permite bajar los costos de intermediación de una forma gigantesca”.

Crear valor
Con la irrupción de la tecnología Blockchain, empezamos a escuchar frases como “transformar todo” y “cambiar el mundo”. Y en esta línea de pensamientos, y si bien se habla de un sistema financiero inclusivo, el interrogante también es: ¿Puede esta tecnología canalizar propósito y generar, efectivamente, triple impacto? Alejandro dice: “Si entendemos a la Blockchain como un sistema que recompensa la confianza directa entre las personas, es posible perseguir propósitos y obtener una retribución por ello sin intermediarios”. Y aquí cobra relevancia el Bitcoin y otras criptomonedas, como la learning coin, la solarcoin o la health coin, que lo que hacen es brindar una recompensa por contribuir con la sociedad.

 

Es importante, por consiguiente, comprender que todo proyecto -sea social, económico o ambiental, o que persiga los tres pilares- tiene detrás una metodología de almacenaje de información que podría ganar en términos de eficiencia, a través de propuestas basadas en tecnología Blockchain. “Trae aparejado un token que promete tener un precio, un valor de mercado, que se incrementará en función del grado de confianza y a la demanda que tengan sus distintos actores”, señala Ignacio. “Es así que se terminan premiando buenos comportamientos para con la sociedad o el planeta”, agrega.

 

En función de esa valorización es que ha surgido un gran abanico de proyectos de triple impacto. Por ejemplo, está Single Earth, una ‘startup’ de Estonia que lanzó una plataforma que utiliza Blockchain para generar un impacto real. Crearon un mercado inusual que monetiza la naturaleza mediante la venta de compensaciones de carbono con una plataforma en línea que ‘tokeniza’ tierras, bosques, pantanos, humedales y vida silvestre para salvarlos.

 

También están algunas muy conocidas como Solarcoin, una criptomoneda que se emite a la persona que deja de usar energía de la red centralizada, y produce la propia con un panel solar. Yendo más hacia la región, se encuentra Ecodocta en la provincia argentina de Córdoba. El proyecto incentiva el reciclaje mediante Doctas, una criptomoneda (ya emitieron 70.000) que se puede usar en una red de comercios adheridos. De esa manera, genera un circuito de valor y motiva la participación ciudadana.

 

Otro ejemplo que cobró relevancia es Kleros, que busca descentralizar la justicia a nivel global. Tanto es así que la criptomoneda se le emite a las personas que se registran como jurado o peritos en la plataforma, y mediante un algoritmo son seleccionados de forma aleatoria y asignados a diferentes casos.

 

En Uruguay está Plasticoin, un proyecto de triple impacto que mediante un programa de incentivos premia la recuperación de residuos plásticos. ¿Cómo ingresa Blockchain en este proceso? Recompensando mediante una moneda virtual ecológica homónima al emprendimiento, que le da valor de cambio a estos residuos plásticos limpios, secos y compactados. “Los Plasticoins se acumulan en la cuenta virtual del usuario, quien puede acceder a beneficios y descuentos ofrecidos por las empresas adheridas mediante una plataforma (Marketplace) que oficia de lugar de encuentro para las empresas involucradas en el cuidado del medio ambiente, las cuales logran acercarse a un nuevo modelo de consumidores conscientes, en constante y necesario crecimiento”, explica la co-fundadora del proyecto, Nicole Wyaux.

 

No debemos tomar al Blockchain solamente como una herramienta para gestionar dinero y pagos, como en el caso del Bitcoin, sino que ofrece un amplio espectro de soluciones para todo tipo de transacciones. “Permitirá que los usuarios de Plasticoin compartan información, validen las cantidades de plástico entregados, obtengan recompensas automáticamente e intercambien sus monedas tanto con empresas como con otros usuarios con total transparencia”, suma.

 

Nicole no duda del poder de un instrumento como Bockchain: “Tiene la capacidad de cambiar los pilares de los negocios, los gobiernos y la sociedad. No cabe duda de que las ventajas de incorporarlo a un sistema de transacciones son cada vez más latentes”.

¿Cuánto contamina?
Se encendieron las alarmas mundiales cuando comenzaron a salir a la luz algunos estudios que advertían del minado de criptomonedas como una actividad muy contaminante, debido a que se trata de enormes servidores trabajando y así, consumiendo un alto grado de energía eléctrica. Un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge concluyó que si el Bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina.

 

“En términos específicos de consumo energético- asegura Gabriel- el de Bitcoin es alrededor del 1% de la red. Como la electricidad es un componente tan grande, los mineros están siempre buscando la energía más barata, que suele ser la renovable”. De hecho, ya se habla de que la matriz energética de bitcoin es muchísimo más eficiente, con casi el 50% de generación renovable.

 

“Los incentivos que hay en la minería de criptomonedas están hechos para que se busquen innovaciones para que el costo energético tienda a cero. Y en general, eso tenderá a energías limpias y renovables. Los bancos no tienen estos incentivos. Sus costos tienen que ver con recursos humanos, impuestos, etc”, agrega Alejandro.

 

El co-fundador de RSK lleva el debate un paso más lejos. “¿Por qué entonces decimos que un auto eléctrico es bueno para el medio ambiente cuando consume electricidad?”, se pregunta. “Porque asumimos que está reemplazando a un auto de combustión interna. En el caso del bitcoin, hay que hacer el mismo análisis y pensar qué es lo que viene a reemplazar”. La respuesta, según dice, deja al descubierto muchísimas acciones contaminantes que se llevan a cabo para mantener el petrodólar como reserva de valor. “Estaríamos potencialmente reemplazando a toda la minería de oro que es súper tóxica y contaminante para el planeta, por ejemplo”.

 

En definitiva, Blockchain engloba un concepto:“poder al pueblo”, algo que, según Alejandro, es ineludible dado que la tecnología es open source. “No se puede frenar. El conocimiento ya está afuera y es la clave…que más y más personas puedan acceder. No podemos seguir hablando de lo social y el mercado como si fueran antagonistas. Necesitamos una nueva era y la tecnología Blockchain es la que nos permite zurcir esos dos mundos”. Nuestra esperanza, como humanidad, es que esté a la altura de su potencial y que las personas la utilicen para el bien común.

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