Color Esperanza

Aún persiste mucho desconocimiento en torno a las personas con autismo. Pero, basada en una experiencia personal, desde esta fundación, están seguros de que brindando terapias y herramientas suficientes, se puede lograr un futuro prometedor para niños y jóvenes dentro del espectro.

Por Verónica Klein, directora del Proyecto Color Esperanza.

 

Mi hijo Paul fue diagnosticado con autismo a la edad de 2 años. Los doctores nos dieron muy pocas esperanzas y opciones de cómo ayudarlo. Él se conectaba más con nosotros cuando estaba motivado, y así vimos lo mucho lo que él podía aprender.​​ Tenemos la seguridad de que sí se puede ayudar a mejorar los síntomas del autismo, tal cual lo hemos visto con Paul, durante todos estos últimos años. Hoy tiene 20 y ha terminado el colegio en Estados Unidos, donde actualmente residimos.

 

A diferencia de lo que muchos creen, con las terapias necesarias, una gran cantidad de niños y jóvenes autistas pueden mejorar sus síntomas y crecer para ser personas autosuficientes. Y con ese sueño en mente, y la inspiración de mi hijo, es que en 2017 nació la iniciativa para crear una fundación de ayuda a familias de pocos recursos económicos que tienen niños con autismo. Así nació Color Esperanza, con un sueño en mente: dar “esperanza” a familias para que sepan que hay terapias que pueden ayudar a mejorar las condiciones de su hijo con autismo.

 

Preparación física, deporte, natación, terapia ocupacional, actividades académicas, de lenguaje y manual además de protocolos médicos…todas las terapias y tratamientos le han ayudado a Paul a avanzar en las distintas áreas de su desarrollo. Sin embargo continuamos trabajando mucho la parte de comunicación, que es su mayor desafío. Pero tal y como pudimos brindarle todo eso a Paul, consideramos que todos los niños y jóvenes merecen tener esta oportunidad de acceder a tratamientos que ayuden a su desarrollo y muestren su potencial en diferentes áreas para mejorar su condiciones de vida y tener un mejor futuro y éxito en nuestra sociedad.

 

Nuestra fundación Color Esperanza no tiene fines de lucro y apunta principalmente a ayudar a padres y familias de pocos recursos con hijos TEA (trastorno del espectro autista). Los fondos que se obtienen vienen de donaciones de amigos, familiares y personas que desean apoyar esta linda iniciativa.

 

La primera actividad se llevó a cabo en Santa Cruz, Bolivia, mi país natal, donde el deseo es capacitar a las familias y otorgarles las terapias necesarias para sus hijos. Asimismo, se realizaron eventos de educación física para niños y adolescentes, lo cual tuvo bastante éxito.

 

 

Sin embargo, ahora nuestro objetivo es ampliar la ayuda a Uruguay, país donde tenemos vivienda. En principio, deseamos conocer a las familias y sus necesidades y recaudar fondos que hagan posible organizar eventos y actividades que permitan que las familias puedan acceder a becas para la participación en programas en áreas de comunicación, habilidades y hobbies, además de equinoterapia, jardinería y deportes.

 

Nuestra meta de expandirnos a Uruguay tiene planes muy prometedores de formar a estudiantes y capacitarlos en terapias efectivas para llevar a cabo programas de ayuda a personas con TEA, así como la capacitación a padres por expertos en las diversas terapias. Hacia allá vamos.

 

Para mayor información, pueden contactarnos por el email a proyectocoloresperanza27@gmail.com o ingresar en www.proyecto-coloresperanza.com/

 

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