COMPASIÓN y EMPATÍA = LEYES DE PROTECCIÓN

Hoy en día existen infinidad de casos en los que hemos visto a seres vivos de otras especies tener empatía y compasión por el dolor o la alegría de un miembro de la misma especie o de especie diferente. Y es así que algunos países, como España, están avanzando para atribuir legalmente sensibilidad a los animales.

Por Pedro Pozas Terrados, Proyecto Gran Simio

 

¿La compasión es patrimonio exclusivo del hombre? ¿Es acaso la empatía lo que mueve la compasión en los seres vivos? Los seres humanos nos creemos tener la potestad de la compasión como elemento esencial de la humanidad, como signo evidente de la inteligencia superior en relación al resto de los seres vivos.

 

La dignidad del ser humano debe avanzar con claridad hacia un respeto por la vida en todas sus representaciones. Hemos colocado a las plantas en el último escalón de la famosa pirámide de la vida, en la base de los más olvidados, de los menos importantes, de los que no tienen inteligencia. ¡Qué equivocados estamos! Precisamente la flora, nuestros árboles, bosques y selvas deberían estar en la cúspide con una protección exclusiva dentro de nuestras constituciones y leyes.

 

Vivimos en un planeta diverso donde ni siquiera conocemos la mitad de las maravillas que nos depara y ya una sola especie está exterminando a millones de ellas, está alterando nuestro sistema planetario.

 

Por todo lo dicho, debemos otorgar leyes a los seres vivos no humanos y de esta forma protegerlos de las agresiones y los abusos de nuestra especie. En España, se acaba de dar un paso muy importante en el Código Civil. Desde primeros de enero de este año, ha entrado en vigor la Ley 17/2021 de 15 de diciembre en el que modifica algunos aspectos muy importantes en relación a los animales y que con ello puede usarse como herramienta principal para los que no pueden defenderse. Los animales han dejado de ser “cosas”, para convertirse en seres vivos dotados de sensibilidad.

 

 

Solo este paso, aunque pequeño, ya es sorprendente en España, un país que se jacta de maltratar a los animales, en especial a los toros, declarando como un Bien Cultural la Tauromaquia, donde el dolor y la sangre es divertimento de mentes obsoletas. Es verdad que es un pequeño paso, pero existen nuevas leyes que muy pronto se van a poner en marcha, como por ejemplo una modificación del Código Penal español en su artículo 337 por el que figura como delito el maltrato a los animales domésticos y se va quitar la palabra “doméstico” para dejarlo “maltrato de animales”, en general, por lo que amplía la protección a los seres vivos que no son habituales de mascota y se extiende a la totalidad de los mismos excepto tauromaquia, caza y animales de consumo. Además para este año, se tiene previsto también la aprobación de una Ley de protección y derechos de los animales a nivel nacional, donde nuevamente se amplía la protección de muchas de las actividades que actualmente no estaban muy reguladas. Se destaca la prohibición de animales en los circos, un control más rígido de animales de compañía para evitar los abandonos, la prohibición de actividades que atentan contra los derechos de los animales como peleas de perros y gallos, captura de aves fringílidas, tiro al pichón, uso de espectáculos sin respetar su naturaleza, las mutaciones estéticas, la prohibición de espectáculos circenses y similares, entre otras normas de protección.

 

Por último, otra Ley que está agendada es la de los Grandes Simios, en la que -como en la anterior Ley citada de los derechos de los animales- trabajaremos en este año 2022 para que sea efectiva en 2003. Esta Ley será otro intenso debate que debemos estar preparados con los apoyos científicos suficientes para que consigamos sus tres derechos básicos: respeto a su vida, no a su cautividad y no a ser torturados ni física ni psicológicamente.

 

Como vemos, en España parece que se está despertando la dignidad hacia los seres vivo. En Argentina, dos sentencias judiciales a una orangutana y una chimpancé, han dado la vuelta al mundo al ser declaradas por sentencia personas no humanas y llevadas a sendos santuarios. En Costa Rica, recientemente, un león llamado Kivu ha sido declarado por la Corte Suprema como un ser sintiente, que debe de vivir con dignidad y como persona jurídica. En Colombia se ha declarado igualmente a un Oso de anteojos, como ser sintiente con derechos y varios ríos con derecho a ser reparados de sus agresiones. Latinoamérica está avanzando en este sentido y dando una lección como ejemplo al mundo.

 

No cabe duda que debemos cambiar nuestro “chip” si queremos avanzar hacia un mundo donde la dignidad sea la faceta principal del ser humano. Una dignidad al respeto de la naturaleza y de todos sus ecosistemas a sabiendas que son esenciales para la vida en el planeta. Seamos pues humildes con nuestros semejantes que no tienen voz. Hagamos de nuestra conciencia un corazón grande donde nuestra voz y manos, sean los motores para vivir en un mundo donde todos podamos compartir ilusiones rompiendo la barrera de las especies, más allá de la humanidad y donde la libertad sin cadenas, vaya más allá de la genética.

 

 

 

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