Con lentes de género: Las inversiones de impacto como herramienta para impulsar el desarrollo sostenible

La crisis socioeconómica desatada a partir de la pandemia de Covid-19 aumentó desigualdades y trajo nuevos retos, especialmente para las mujeres que, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), experimentaron un retroceso de una década en sus índices de participación laboral.

Por Lorena Lamas, Sustainable Finance & Economic Empowerment Specialist, UN Women.

 

 

La Agenda 2030 de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible es un marco que orienta políticas y prácticas para la superación de los desafíos del desarrollo ambiental, económico y social. Sin embargo, la pandemia alteró un panorama ya complejo, profundizando la ya existente brecha de desigualdad, especialmente en las mujeres. Para superarla y pasar del discurso a la acción, los ODS necesitan de un mayor involucramiento del sector privado y, muy especialmente, de financiamiento. En este marco, las inversiones de impacto (aquellas realizadas con la intención de generar un retorno financiero, junto con un impacto social y ambiental positivo y mensurable) aparecen como una herramienta fundamental para apalancar esta agenda

 

De la misma forma, las inversiones de impacto con lentes de género, conocidas como GLI (por sus siglas en inglés) surgen como una vertiente innovadora y fundamental para identificar posibilidades de inversión que, garantizando un retorno financiero, puedan además impactar positivamente en la vida de las mujeres.

 

Pese a que la inversión en mujeres (empresas lideradas o fundadas por éstas o empresas que tiene una gestión con perspectiva de género) es clave para impulsar su empoderamiento económico y cerrar brechas de desigualdad, la misma es muy baja en América Latina y el Caribe (ALC), así como también lo es la participación de mujeres en el mercado financiero, en los fondos de inversiones y en sus directorios. Invertir en y con las mujeres es esencial para conseguir un desarrollo sostenible e inclusivo que beneficie a las sociedades, al ambiente y al mercado.

 

Adicionalmente, las inversiones con lentes de género son una herramienta para potenciar el crecimiento económico. Según datos del reporte GIIN 2020, vienen experimentando un crecimiento acelerado del 300% a nivel global (comparado con 2015) con 50 productos disponibles públicamente, que totalizaron $ 3.4 mil millones.

 

No obstante, y a pesar del crecimiento exponencial de estas inversiones, –según datos del mismo reporte del GIIN– la industria de inversiones de impacto en ALC solamente ha invertido el 10% del capital en empresas lideradas por mujeres. Resulta importante llamar la atención para la oportunidad de negocios que inversionistas de nuestra región están desaprovechando, al tiempo que cuestionarnos sobre los sesgos inconscientes que pueden estar operando a la hora de tomar las decisiones de inversión.

 

Complementariamente, diversos estudios demuestran que los negocios liderados o que cuentan con mujeres en sus equipos tienden a incorporar nuevas tecnologías y a acelerar la innovación en los procesos productivos. Este aspecto resulta de gran relevancia ya que la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) son fundamentales para impulsar y acelerar nuevas formas de producción más sostenibles. Por lo que, además de impactar de forma positiva en la sociedad y el medio ambiente, la igualdad de género y las GLI son positivas para los negocios, para el avance tecnológico y para la consecución de los ODS.

 

Por tanto, las inversiones de impacto con lentes de género ofrecen una oportunidad para impulsar un cambio sistémico en las culturas empresariales e instituciones que permitan al mercado y a la sociedad avanzar hacia la igualdad de género y cosechar en su plenitud los beneficios de la diversidad; impulsando un movimiento del capital, por una parte, hacia los problemas que queremos resolver y, por otra, hacia el futuro que colectivamente soñamos en construir: más justo, más sostenible e igualitario.

Post a Comment

#SEGUINOS @SEA