El plástico como un regalo

EME plásticas es un proyecto que arrancó en 2018 y que hoy ya tiene estructura de empresa. Rosalia Doldan, quien lidera EME plásticas, nos habla del material alcanzado, a partir del reciclaje de plásticos de uno sólo uso. “El material que usamos tiene unas cualidades que lo hacen muy interesante para muchos usos; es resistente, flexible, lavable, impermeable”.

Por María Mercedes López Tabarez

 

¿Qué productos crean a partir del plástico reciclado?

Tenemos  dos mundos: por un lado desarrollamos nuevos productos para el consumidor final. Comenzamos con bolso, riñoneras, cartucheras, billeteras y luego continuamos con mobiliario; luminaria, contenedores, fundas para sillones. A este mundo lo tenemos como de investigación y exploración del material. Y después está el mundo de los clientes empresariales. Ahí hacemos packagings reutilizables y regalos empresariales.

 

¿También trabajan en colaboración con otros emprendimientos?

 Al comienzo éramos 3 socias y hace un año nos abrimos, debido a las diferentes visiones que teníamos sobre hacia dónde tenía que encaminar el proyecto. Surgió en mí una necesidad de colaborar con otros. Utilizar los residuos de otras empresas y emprendimientos y crear nuevos productos. Nuestro primer cliente empresa fue Rotunda, las marcas de ropa que fabrican afuera. Las prendas que llegan vienen en bolsas transparentes, las cuales se tiran apenas llegan a la tienda. En esa instancia reciclamos esas bolsas: cada 20 bolsas de plástico creamos un bolso de playa para la colección de verano. A partir de esa experiencia vimos lo enriquecedor que es trabajar en modo colaborativo en pos del reciclaje. El trabajo con otros me permite seguir probando el material y ver qué más puede hacer por nosotros y en qué otras áreas se puede aplicar.

 

¿Cómo fue el proceso previo y posterior al apoyo que recibieron por parte de la ANII (Agencia Nacional de Investigación e Innovación) y de ANDE (Asociación Nacional de Desarrollo)?

 La historia de Eme plásticas comienza desde un principio con talleres de emprendedurismo en los cuales nos guiaron paso a paso. Con la ANI y ANDE fuimos desarrollando la idea de este negocio y buscamos la validación comercial. Ahí hicimos nuestros primeros bolsos y riñoneras y salimos a ferias a estar en contacto con el público, el cual nos dio una respuesta positiva inmediata.

El crecimiento de la empresa fue de la mano de las herramientas y del apoyo de estos dos organismos. Estuvo de más, porque hicimos los pasos previos que uno tiene que hacer antes de lanzarse al agua sin saber si hay un mercado.

Al final de la validación, fue que quedé sola con EME. Las tres socias nos encontramos con objetivos distintos de vida, una se estaba yendo del país, otra quería un trabajo full time y yo quería meterle a esto. Ahí decidí sumarle al emprendimiento el servicio de revalorización de residuos empresariales. Y eso fue lo que presenté al capital semilla de ANDE, y quedé. Arranqué en octubre, en este año de demencia, y fue de lo que me agarré para darle una estructura a este nuevo camino.

 

 

¿Cómo le ha ido a EME en este nuevo rumbo?

Todo ese proceso dio frutos naturalmente. Desde septiembre hasta ahora estuve muy ocupada. En este tiempo he tenido mucho pedido de packaging para joyas, para mates (que son reutilizables como contenedor de mate sucio o como yerbera o simplemente un bolsito para cualquier uso). Unilever, con el producto Skip, lanzó un detergente de ropa que es más amigable para el medio ambiente. Para ellos  y para la empresa Dove, hicimos unas riñoneras y packaging que contienen estos productos.

 

 

¿Cuáles son los beneficios de trabajar con empresas más que con el consumidor final?

El cliente empresa es más grande en volumen de pedidos, entonces estamos recuperando mayores volúmenes de residuos plásticos de un solo uso en un solo proyecto. Capaz que con un solo cliente recuperamos, 4 mil, 5 mil o 6 mil bolsas y la venta a consumidor final no nos permite tener ese nivel de impacto. Si bien nos gusta mucho esa otra faceta de EME y la vamos a seguir expandiendo. El cliente empresa nos permite cumplir con nuestro objetivo final más rápido, que es concientizar y esparcir el mensaje de la importancia del reciclaje y de bajar el consumo del plástico. La repercusión que tiene el mensaje es mucho mayor, porque con estas empresas todo se hace más visible.

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