Esa época del año…

¿Cuál? La del consumo. O más bien, el sobre-consumo. Cyber Monday, Black Friday, compras navideñas… “propuestas” de las empresas que, una vez más, llevan a las personas a valorar el “tener” sobre el “ser”. Estos son los momentos en que debemos preguntarnos: “¿Realmente lo necesito?”.

Por Eloisa Ponce de León. 

 

Si bien el conocido Black Friday nació en Estados Unidos, se extendió por el resto del mundo, llegando a nuestro país y la región, en donde no para de crecer y cada vez más marcas se unen a los descuentos de estos días. Aunque estos descuentos pueden parecer muy atractivos para los consumidores, no siempre son lo que parecen y, además, tienen un costo altísimo para el planeta.

 

Los activistas ambientales no paran de generar campañas contra el excesivo consumo, que se inicia en noviembre y termina cuando finalizan las compras navideñas. Un ejemplo de esto es la campaña realizada por Greenpeace en 2020, quien colocó en La Gran Vía de Madrid un Globo Terráqueo en una caja con una etiqueta que decía “El Black Friday destruye el planeta”, como parte de la campaña #REinventa_tuConsumo. En 2019, sólo la producción, el embalaje y el transporte de todos los productos que se compraron en Madrid durante el Black Friday, fueron responsables del 1,7% de las emisiones anuales de la ciudad (datos de Greenpeace).

 

Salesforce reporta que: el análisis de Black Friday en 2020 indica que desde la última semana de noviembre, hasta final de año, las ventas minoristas a nivel mundial fueron de 1,1 billones de dólares, lo que representa el 30% de la facturación anual.

 

El consumo excesivo, las compras descontroladas, la excusa de aprovechar excelentes descuentos (que muchas veces son falsos), la presión de las marcas para aprovechar las ofertas hoy porque se acaban (como si no hubiese otra oportunidad) entre otros, hacen que este día haya sido rebautizado como “El Viernes Negro para el Planeta”.

 

Si bien Black Friday ya pasó, estamos de cara a las compras navideñas y por eso, la invitación es a repensar la forma en que consumimos: realizando compras inteligentes.

 

Recorrer las ferias de emprendedores locales y apoyar su trabajo, principalmente a aquellos que apuestan por la sostenibilidad, es una excelente opción. Existen muchos artesanos y diseñadores talentosos que necesitan nuestro apoyo para seguir creciendo. Regalar experiencias (paseos, aventuras, sesiones, membresías, etc.) también puede ser una buena alternativa a las típicas compras de productos, que se desechan en poco tiempo. Preferir menos empaque y productos realizados con materiales naturales y no plásticos.
Esta época del año es un gran momento para poner a prueba nuestra voluntad de contribuir al cambio, diciéndole NO al sobreconsumo.

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