Espiritualidad y ecología van de la mano

Una conversación sobre el estilo de vida actual con el escritor, periodista y conferencista español Borja Vilaseca.

 

Por María Victoria Pereira Flores

 

“Una persona feliz consume menos productos materiales y consume más servicios no materiales, generando así menor impacto en el ambiente”.

 

El escritor español Borja Vilaseca nos invita a la reflexión como una herramienta para que las personas reconectemos con lo esencial; lo que no significa estar reñido con el dinero o el materialismo, sino el buscar bienestar interno para que nuestros valores cambien y empiecen a ser valores posmaterialistas, disminuyendo la huella ecológica.

 

El consumismo llena grandes vacíos existenciales, dejando en evidencia el gran vacío interior. “Vivimos buscando hacia afuera, marginando el mundo interior”, asegura. ¿Cuánto más necesitan las personas para darse cuenta de esto? ¿Cuánto dura la insatisfacción de comprarse un auto más grande? Vilaseca confiesa un dato personal: no tiene automóvil, lo pide prestado cuando lo necesita y quiere ver hasta cuándo llega en su vida sin tener vehículo. Aspira a mudarse a un departamento más grande y seguro va a estar más cómodo, pero sabe que no lo va a ser más feliz.

 

Conectar con el vacío, sentir el vacío, no tenerle miedo al vacío, aceptar e integrar el vacío, para una vez traspasarlo y que este comience a reconectar con lo interno; lo que jamás encontraremos afuera. Para Vilaseca espiritualidad y ecología van de la mano, pues no se puede ser espiritual dándole la espalda a la naturaleza. Si una persona ha ido más allá del ego –donde habita ese vacío- ha hecho un viaje hacia adentro y reconecta con la felicidad. Así empieza a tener una visión más espiritual de la vida, una conciencia mucho mayor y, por supuesto, comienza a consumir menos cosas materiales y más servicios o conocimientos.
Elegir la austeridad, la sobriedad y la moderación no pueden venir de la mano de afuera, de la moral, sino debe de ser una decisión interna, fruto de una revolución interior que nos haga dar cuenta de esa actitud que nos hará más felices y empezar a valorar lo esencial de la vida, lo que verdaderamente tiene sentido.

 

A fin de cuentas, la espiritualidad siempre lleva a una mayor conciencia de uno mismo, de los demás, de la naturaleza y del planeta Tierra. A diferencia del sistema económico que hemos creado, que está dentro de un sistema mayor, que es el de la biosfera, con recursos finitos en un planeta con un tamaño que no va a cambiar y, por ende, es insostenible. Por eso Vilaseca abraza la “filosofía del descrecimiento”, que no es lo mismo a no desarrollarse. “Más no quiere decir mejor”.
Nos han hecho creer que la felicidad viene por la satisfacción de nuestros deseos mundanos y, por ello, la economía promueve la insatisfacción permanente pues el sistema crece gracias al consumo. Pero lo cierto es que una sociedad puede desarrollarse y fomentar el progreso sin crecer. El crecimiento es tangible, es material. El desarrollo es cualitativo, es intangible.

 

Como expresa Vilaseca, las personas que hacen una transformación psicológica tienen un despertar material. Incluso muchos se reinventan profesionalmente y se dedican a aportar productos con menor huella ecológica.

 

Seguí las publicaciones del escritor oriundo de Barcelona, España, en borjavilaseca.com

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