Hidrógeno verde

La utopía de los combustibles verdes y la posibilidad de exportación de un producto uruguayo.

Por Verónica Tchakirian

 

El hidrógeno no se encuentra sólo en la naturaleza. Está presente como parte de otros compuestos químicos como el agua (H2O) o el metano (CH4) y también en los hidrocarburos. La forma más común hasta hoy, de generar hidrógeno proviene del petróleo y este es conocido como hidrógeno gris, queriendo decir con gris que se genera a partir un recurso no renovable.

 

En diálogo con Fernando Schaich, socio fundador de SEG ingeniería, empresa que brinda soluciones de eficiencia energética para grandes consumidores de energía, relató cómo hace 10 años aproximadamente abrieron la división  de Energías Renovables la que está a cargo (recién se comenzaba a hablar sobre el tema). Se asociaron con una empresa alemana para hacer los primeros desarrollos y hoy ya tienen emprendimientos en varios países de Latinoamérica. Fernando, además, es vicepresidente de la Cámara Alemana de Comercio. Dicha Cámara está trabajando muy fuerte para que se puedan llevar adelante proyectos de generación y exportación de combustibles verdes.

 

¿Cómo se genera el hidrógeno verde?

A través de la electrólisis del agua con energía eléctrica de fuentes renovables.

 

¿Qué es la electrólisis?

Al añadir energía eléctrica mediante dos electrodos al agua, se descompone su molécula en dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno que luego se combinan formando H2 y O2. Si el origen de esa energía eléctrica es renovable, el hidrógeno que se consigue es verde y si la fuente de la energía es de origen fósil (petróleo)o si el hidrógeno se obtiene directamente de los propios hidrocarburos, entonces será gris. En Uruguay, aproximadamente el 95% de la matriz eléctrica promedio usada en un año es de origen renovable, en su mayoría hidroeléctrica y eólica, pero también solar y biomasa.

El concepto del hidrógeno verde existe hace muchos años y siempre fue la idea utópica de descarbonizar la matriz productiva. Hoy, ese objetivo no es negociable para muchos países, con un plazo establecido para algunos al 2030. Para esto, necesitan -entre otras cosas- acelerar el aumento de la participación de las energías renovables en la generación de electricidad y en las demás ramas de la economía (agro, industria, transporte, etc). En la matriz primaria de consumo de energía del Uruguay, hoy se estima que un 60 % es renovable, pero aún queda un 40% que se origina de fuentes no renovables. Este 40% se encuentra principalmente en el transporte y la industria.

 

¿Cómo descarbonizar el resto de la matriz productiva primaria (transporte e industria)?

En cuanto al transporte, se cuenta con vehículos eléctricos. En Uruguay ya hay taxis, ómnibus, camiones, vehículos utilitarios y algunos autos privados eléctricos. Se estima que la cantidad de estos vehículos irá en aumento de manera exponencial. Hoy en día este tipo de vehículos tiene una autonomía de 250 km por carga, por lo tanto, su uso queda restringido a trayectos cortos.

 

 

¿Aún resta la industria y el transporte de larga distancia?

Es acá donde entra el hidrógeno verde. Hoy ya existe la tecnología de celdas de combustible. Esto funciona cargando en un tanque hidrógeno a presión. Este hidrógeno va a la celda de combustible, se combina con el oxígeno del aire y genera energía eléctrica (es el proceso inverso al de la obtención del hidrógeno a partir de la electrólisis). El único gas resultante de este proceso es vapor de agua que sale por el caño de escape. La limitante en cuanto al hidrógeno verde es su transporte ya que para realizarlo en estado líquido, el mismo debe ir a una temperatura de -250°C y esto es muy caro.

 

Entonces, ¿cuál es la solución?

El amoníaco. Si se combina hidrógeno verde con nitrógeno que está en el aire (recordemos que el aire es 79% nitrógeno, 21% oxígeno) se genera amoníaco verde. Éste se puede quemar y utilizar como combustible. De esta combustión, en vez de generar Co2 se generan derivados de nitrógeno oxigenados, que se pueden controlar para que no generen gases de efecto invernadero. El amoníaco a su vez se podría volver a descomponer y obtener nitrógeno e hidrógeno nuevamente. La ventaja es que el amoníaco es mucho más fácil de transportar y cuenta con una cadena logística ya implementada mundialmente.

 

¿Cuál es la situación de Uruguay hoy?

Uruguay se encuentra en el mapa como un posible productor de combustibles verdes. Tiene sobrante de energías renovables y puede generar aún más. Lo que se necesita para esta generación es espacio, viento y sol. Se pueden poner paneles solares y molinos por casi todo Uruguay. Así se puede generar energía eléctrica verde para electrolizar agua y producir Hidrógeno verde. Esto permitiría exportar energía más allá de Argentina y Brasil mediante, por ejemplo, la transformación en amoníaco para su transporte.

 

¿Quién nos compraría?

Japón, Francia, Inglaterra, Corea, entre otros que tienen entre sus objetivos descarbonizar su matriz energética como obligación con plazos ambiciosos. Por ejemplo, Japón y Corea anunciaron que quieren ser neutrales para 2050 y China para 2060. Estos países van a necesitar una inmensa cantidad de derivados del hidrógeno verde para cumplir esas metas. Por ejemplo, Alemania -para cumplir su objetivo- solo puede abastecerse el 15% con combustible verde. Esto es porque no tiene más espacio donde poner parques eólicos y solares y va a tener que importar.

Uruguay es un país que supo cambiar su matriz eléctrica muy rápido y tiene posibilidades de descarbonizar su propia industria, agro y transporte y además exportar al mundo. Se sabe que los países que van a comprar esta energía verde van a pedir a sus proveedores que sus matrices energéticas sean verdes.

A nivel del gobierno uruguayo se están haciendo gestiones para mostrar al Uruguay como exportador de energía y se está generando el marco regulatorio para poder recibir inversores.

 

 

 

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