Jardineras del monte: El regreso de las Yabotí

Están prácticamente extintas en Argentina, sin embargo, están comenzando a haber experiencias de reintroducción de estas tortugas - de las más grandes de América- con ejemplares provenientes de Paraguay.

Por Jorge Mazzochi.

 

 

Se trata de la segunda tortuga terrestre más grande de América. Su distribución original comprendía la región chaqueña de Salta, Formosa y Chaco. Hace más de diez años que no hay registros precisos de su presencia en Argentina, salvo casos aislados en la provincia de Formosa, pero no se encontraron poblaciones estables en ningún punto del país. Son tortugas solitarias, pero tienden a agruparse en refugios comunes cuando hay escasez de alimentos. Pueden poner hasta cinco huevos y tres camadas por temporadas, después de las grandes lluvias, antes de la llegada de la temporada seca. De esta manera, el desarrollo de los huevos obtiene la humedad y temperatura necesaria. Dependiendo de las temperaturas, la eclosión de los huevos puede variar llegando a los 120 días.

 

Su dieta es variada y se alimentan de semillas, cactus, flores y carroña. Esta especie es clave en la dispersión de semillas y por lo tanto en la regeneración del monte nativo. Su población fue diezmada por cacería para consumo alimenticio, mascotismo y la disminución de su hábitat.

 

La fundación Rewilding Argentina está realizando la ardua tarea de reintroducir especies dentro del Parque Nacional Impenetrable en la provincia de Chaco para restaurar el ecosistema, con especies tope como el yaguareté y otras con funciones ecosistémicas específicas como las tortugas Yabotí.

 

 

En esta oportunidad, llegaron desde el Refugio Urutaú, Filadelfia, república de Paraguay, 40 ejemplares de tortugas Yabotí que fueron rescatadas del mascotismo. Antes de llegar al Parque Nacional Impenetrable, pasaron una cuarentena de varios meses, ya que esta especie demora hasta tres meses para mostrar síntomas de enfermedades. De esta manera se garantiza que su reintroducción no incorpore ninguna patología al resto de las especies.

 

Al ingresar al área protegida, permanecieron en un corral de presuelta, alimentándose de plantas nativas. Después de tres semanas se liberaron diez ejemplares y a los 20 días segunda tanda.

 

Hoy en día se las monitorean, para obtener datos de su distribución, comportamiento, y reproducción.

 

Se refugian entre ramas secas, debajo de cortezas, huecos y madrigueras. Cuando la temperatura supera los 25º grados se desplazan un promedio de hasta 450 metros por día.

 

Las Yabotí de vuelta al monte, a resembrar nativas, con su paso antiguo, lento y constante, quizá podríamos aprender mucho de ellas, a bajar la velocidad y valorar los ambientes naturales que debemos conservar entre todos.

 

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