La era ecozoica

Los científicos calculan que comienza una década definitoria para la restauración de la biodiversidad. Ya no podemos esperar más para entrar en la era que genere una economía compartida y regenerativa.

Por Juan Pablo Haupt.

 

 

La era “Ecozoica” es un término del historiador cultural Thomas Berry para referirse al período que arrancaría cuando la civilización tome conciencia del problema ecológico y viva una relación de mejora mutua con la tierra y las demás formas de vida. Este momento superaría el Tecnozoico, etapa de explotación de la Tierra como recurso.

La transición podría haber empezado en el 2000, cuando representantes de 169 países de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se comprometieron a cumplir los primeros Objetivos de Desarrollo Sustentable, la llamada declaración del milenio. Pero… perdimos 20 años.

 

Dice un tango que 20 años no es nada. Podríamos decir que 20.000 años tampoco son nada en relación a los tiempos planetarios, porque en este rostro las arrugas (rocas y glaciares) aparecen después de cientos de millones de años. El Eón Arcaico duró de 300.000.000 a 400.000.000 años y el proterozoico entre 450.000.000 y 900.000.000. Así de lentas eran las transformaciones hasta que apareció nuestra especie.

 

Hoy 20 años podría ser todo, si consideramos que es menos de lo que nos queda para atravesar un punto de no retorno. El informe del IPCC (Intergovernmental Panel On Climate Change) publicado en 2021 fue contundente. La actividad humana está alterando el planeta a un ritmo vertiginoso que compromete la biodiversidad y su propia supervivencia.

 

De parasitario a regenerativo

Somos 8 mil millones de animales de costumbres y tecnologías trabajando para conseguir comida. Esto sirve para dimensionar el inmenso impacto de nuestro sistema agroalimentario en el planeta. Nuestra comida ocupa la mitad de la superficie habitable de las plantas del planeta, usa el 69% del agua dulce extraída, es responsable del 25-30% de las emisiones de gases de efecto invernadero y es el mayor exterminador de la biodiversidad. Por eso transformar la alimentación es quizás el mayor desafío para entrar en la nueva Ecozoica.

 

Según el informe del IPCC, el aumento de temperatura global acelerará el ciclo hidrológico, conllevando más precipitaciones e inundaciones, sequías más intensas, aumento de los niveles del mar, erosión costera, derretimientos de glaciares y hielo marino, acidificación del océano, desertificación de suelos, entre otros factores. Todos estos factores climáticos afectarán los cuatros pilares de la seguridad alimentaria: disponibilidad (rendimiento y producción), acceso (precios y capacidad para obtener alimentos), utilización (nutrición y preparación de alimentos) y estabilidad (alteraciones de la disponibilidad).

Todavía podemos ganar resiliencia, adaptarnos y limitar los efectos del cambio. Todavía podemos cambiar los métodos de producción para hacer un uso más sostenible de la tierra, adoptando nuevas tecnologías, cultivos y buenas prácticas que requieran menos superficie, menos agua y emitan menos gases. Podemos bajar el desperdicio de alimento y mejorar la nutrición con dietas equilibradas basadas en alimentos de origen vegetal (como cereales secundarios, legumbres, frutas y verduras) y origen animal producidos de forma sostenible en sistemas que generan pocas emisiones de gases de efecto invernadero.

 

Es hora de transformar el sistema alimentario global en el marco de una reconversión económica más amplia, donde las empresas y los gobiernos cambien su modo de relación con la naturaleza. La Tierra no es una estación de servicio, sino un actor social y económico vital, cuyo interés debe ser antepuesto al de todos. Nuestra supervivencia depende de esto.

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