Las turberas: aliada contra el cambio climático

Son ecosistemas terrestres que almacenan más carbono del mundo, por lo que su conservación es de gran importancia ecológica, además de su rol en la regulación del clima y la conservación de la biodiversidad.

Por Soledad Ghione.

 

Las turberas son un tipo particular de humedales donde la materia orgánica se descompone muy lentamente por estar permanentemente bajo agua. La descomposición bajo agua genera un ambiente que se denomina “anóxico” -es decir, que no hay oxígeno-, por lo que son pocos los macroorganismos que sobreviven en esas condiciones, lo que genera una extremadamente lenta descomposición. Ésta forma, a través de los años, capas de turba en paquetes compactos, donde se pueden observar restos vegetales bastante distinguibles en algunos casos, pero que pueden llegar a tener miles de años de antigüedad.

 

El hecho es que estos ecosistemas están siendo seriamente afectados en todo el mundo, debido a su alteración para distintos fines, siendo la desecación la principal fuente de perturbaciones, que hacen que las turberas pasen de ser sumideros de carbono a ser una fuente de emisión de gases de efecto invernadero, ya que es la disponibilidad de agua en forma permanente lo que permite el ambiente anóxico que inhibe la actividad bacteriana. Muchas son las acciones que se realizan a nivel mundial para su conservación, especialmente a través de la convención Ramsar para la preservación de Humedales de Importancia Internacional.

 

Las turberas de Uruguay

En Uruguay, las turberas solían ocupar cerca de 10.000 hás, extendiéndose principalmente al borde de la Laguna Negra, en el Departamento de Rocha (8400 hás) y en los Bañados de Carrasco (1100 hás). A raíz de los procesos de desarrollo urbanísticos y productivos que experimentó el país entre los años 70 y 90, esta superficie se vio seriamente afectada, perdiéndose casi completamente la extensión de turberas en la zona de los Bañados de Carrasco y casi la mitad de los Bañados de Santa Teresa en el Departamento de Rocha. Las turberas de la Laguna Negra fueron extensamente estudiadas por Leonel Falco (1980, 1994) quien logró datar las mismas y encontró que tienen una antigüedad de más de 1.500 años.

 

Las turberas de la Laguna Negra forman parte del “Sitio Ramsar Bañados del Este y Franja Costera” y la “Reserva de Biosfera Bañados del Este”, dos convenciones internacionales que le dieron un reconocimiento por la importancia de esos ambientes, no sólo para Uruguay, sino para el mundo.

 

La vegetación dominante en las turberas de la Laguna Negra es la especie Scirpus giganteus, comúnmente llamada “tiririca”. Esta vegetación es muy abundante en la zona extendiéndose por todo el bañado formando “mares” de tiririca que se tornan prácticamente impenetrables, no sólo por el nivel permanente de agua sino porque las hojas de la tiririca son cortantes y el suelo se hunde, por lo que hace extremadamente difícil transitar en estos pantanos.

 

En un estudio reciente conducido por el Ministerio de Ambiente con el apoyo técnico del equipo del Centro Universitario de la Regional Este en Rocha, identificó que la principal fuente de presión que enfrentan las turberas de la Laguna Negra corresponde a la presencia de drenajes artificiales que afectan directa o indirectamente su integridad ecológica. Según éstos, se pueden clasificar a las turberas en 3 estados de conservación: bueno, regular y malo, donde los estados bueno y regular superan más de la mitad de la extensión actual de las turberas (Ministerio de Ambiente 2021).

 

La disponibilidad de agua superficial y subterránea es un factor crítico para la turba se forme y se conserve, es decir, que el carbono orgánico del suelo permanezca bajo el suelo y no se libere a la atmósfera, aumentando la concentración de gases de efecto invernadero, contribuyendo al cambio climático. La conservación de ecosistemas naturales como las turberas contribuyen a que el carbono orgánico permanezca en el suelo y no se libere a la atmósfera, lo que resulta fundamental ya que la acumulación de carbono en estos ecosistemas es enorme y por eso, deben ser conservados en pos de la preservación de la vida en la tierra.

 

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