Moldear impacto

El Alfar no sólo es un taller de cerámica, sino un espacio de encuentro que contempla a las personas desde una mirada integral, buscando brindar oportunidades de trabajo y contención.

Por Patricio Mitrovich.

 

Corría el año 2016 cuando nació El Alfar, un taller de cerámica en el Barrio San Cayetano, en la provincia argentina de Tucumán, que capacita y brinda trabajo a mujeres de la zona. El objetivo fue claro desde un principio: generar fuentes de trabajo a personas con dificultades para acceder a un empleo tradicional.

 

Para nosotros, el trabajo de cerámica es un medio para reencontrarse con un proyecto de vida y una opción para progresar. Por eso, no nos consideramos como solo un taller de alfarería, sino que somos una empresa de triple impacto comprometida con aumentar las oportunidades laborales y así construir una sociedad más equitativa e integrada, que ofrezca oportunidades de progreso a más personas, mejorando la calidad de vida.

 

Al impulsar este tipo de proyectos, entendemos que es necesario contemplar una visión holística de las personas que son parte de él. Por ello, nos dedicamos también a generar un espacio de contención y superación personal para madres que tienen dificultades para acceder a un empleo tradicional, donde reciben capacitaciones en oficios y producen objetos de cerámica únicos, funcionales y estéticos. De esta manera, buscamos responder con acciones concretas a problemáticas socio ambientales, promoviendo el consumo responsable y empoderando a mujeres desde su lugar de trabajo, para que sean capaces de imaginar su mundo de manera distinta y hacer realidad esa visión.

 

Esta profunda convicción en nuestro propósito de generar impacto positivo socioambiental es lo que da sentido y potencia nuestras acciones. Y ese propósito se expande, hacia quienes forman parte de El Alfar como así también, a nuestros clientes, empresas y personas que les interesa generar impacto socio ambiental positivo y generar consumo responsable en la sociedad. La construcción de confianza es clave. Nos guía la transparencia que se refleja en acciones coherentes y una comunicación abierta y honesta con nuestros grupos de interés.

 

Pasión, flexibilidad, disfrute, amor, empatía. El Alfar ha pasado a formar parte de nuestras vidas de una manera transformadora en el día a día, compartiendo con personas valores de sostenibilidad, justicia social, perspectiva de género y responsabilidad de la mano de un emprendimiento comercial de triple impacto.

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