Naturaleza en su máxima expresión

Con cerca de 18 mil hectáreas, el Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay constituye una de las áreas protegidas más interesantes del país. Está compuesto por un humedal (el Estero de Farrapos) de unas 6 mil hectáreas, situado entre Nuevo Berlín y San Javier y 24 Islas del Río Uruguay que albergan diversos tipos de bosques y humedales.

Por Juan Carlos Gambarotta. 

 

Venus está radiante sobre las negras copas de los árboles que bordean el Río Uruguay. Un urutaú, señor de la noche, emite su cautivante canto augurando una nueva jornada plena de nuevas vivencias en el Parque Nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay.

 

Durante milenios de sequías e inundaciones, el Río Uruguay ha ido generando el complejo y fascinante sistema de islas, bajíos, canales – activos y relictuales- de muy diverso ancho y profundidad, lagunones, bañados, montes que existen actualmente. Sobre la margen del Río Uruguay existe un albardón, formado por el depósito de arena durante las crecientes, y sobre él se sitúa el monte fluvial, muy rico en especies, fuertemente influido por la selva paranaense dado que el río transporta semillas desde sus primeros tramos.

 

Más allá del río y los bañados que lo bordean, hay un cinturón de arena de decenas de kilómetros de largo, que constituye un excelente registro geomorfológico de la paleocosta que tuvo el río hace miles de años. Por detrás de ésta, siempre alejándonos de la costa del río, se encuentra el monte de parque, un monte poco denso, típicamente compuesto por espinillos y algarrobos, florísticamente muy relacionado al Chaco. Allí hay zonas denominadas ¨blanqueales¨ donde la densidad de árboles es menor y donde se encuentran las hormigas Atta, cuyos hormigueros constituyen notorios montículos de varios metros cuadrados, que conforman un paisaje único, e inciden incluso en la composición química del suelo superficial. Cuando a fines del siglo XIX comenzaron a crearse los primeros parques nacionales, éstos formaban parte de ecosistemas inmensos y no había diferencias notables entre dentro y fuera de sus límites, pero eso ya no es así para ningún área protegida del mundo.

 

La represa de Salto Grande trajo consigo cambios importantes en el ecosistema, porque la flora y la fauna de las islas y del estero estaban adaptadas a la estacionalidad de las crecientes. Actualmente, los cambios de nivel del río son artificiales, estando signados por el manejo de las compuertas de la represa, a los que la fauna y la flora no han logrado adaptarse debidamente.

 

El cambio climático, por la transformación del régimen de lluvias, la magnitud de los vientos, altas temperaturas, entre otras, aumentó la probabilidad de que se den prolongadas sequías y grandes inundaciones, lo que constituye un serio problema para la conservación de múltiples especies. Otra gran amenaza a la biodiversidad lo constituye el árbol exótico Gleditsia triacanthos que invade el monte y termina por suplantarlo. El turismo de naturaleza en Farrapos es tan incipiente como promisorio. En algunas islas hay una original forma de producción de miel en balsas, y en el estero hay manejo ganadero con animales de pequeños productores, cuyo desafío es aprovechar las pasturas antes de que las cubran las crecientes.

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