Proteger lo puro

La relevancia de la Antártida y el Océano Austral en la hoja de ruta “Uruguay Azul 2030” es indiscutible. Conservar y proteger esas aguas no solo es estratégico, sino necesario para el desarrollo sustentable de todo el planeta.

Por Álvaro Soutullo, Profesor Adjunto del Centro Universitario Regional del Este, UDELAR, Coordinador Espacio de Actividades Antárticas.

 

 

Prístino. Solemne. Con un halo de misterio. El Océano Austral es uno de los ecosistemas marinos menos alterados de la Tierra. Sus aguas heladas son esenciales para la salud del planeta, comprendiendo un 15% del total de los océanos del mundo. Transportan nutrientes a los mares alrededor del planeta, contribuyendo a mantener la biodiversidad marina en todo el planeta; ayudan a amortiguar los extremos climáticos, y actúan como un importante sumidero de carbono, colaborando para evitar aumentos de la temperatura global. La Antártida y el océano Austral contienen aproximadamente 90% del hielo del mundo y alrededor de 70% de su agua dulce. Sus recursos marinos vivos constituyen una de las principales reservas de alimentos y recursos genéticos del planeta.

 

Su importancia es más que evidente y Uruguay lo tiene claro. Por ello, en el marco de la Conferencia sobre los Océanos de las Naciones Unidas, se presentó una ambiciosa hoja de ruta diseñada para asegurar una contribución significativa del país a la conservación y uso sustentable de los océanos. De esta forma, adhiere a la meta de protección del 30% de los océanos.

 

El compromiso del país con la protección en aguas internacionales no es para nada nuevo. Desde 2002 impulsa la creación de una red de Áreas Marinas Protegidas (AMPs) en el Océano Austral, incluyendo en 2009 la creación de un AMP en la plataforma sur de las Islas Orcadas del Sur, y en 2016, la creación del AMP más grande del planeta a la fecha, en el Mar de Ross. De hecho, actualmente Uruguay impulsa y apoya la creación de otras tres AMPs en el Océano Austral, con el ambicioso objetivo de dar protección a una superficie de cerca de 4 millones de kilómetros.

 
 

 

Aportes de las Áreas Marinas Protegidas (AMPs)

 

Algunos de los efectos más pronunciados del cambio climático sobre el planeta, como el calentamiento y la acidificación de los mares, y cambios en la concentración y duración del hielo marino, se observan en la Antártida. Hay estudios que demuestran que las AMPs pueden ayudar a crear la resiliencia de los ecosistemas ante dichos cambios, al eliminar efectos desencadenantes de estrés, tales como la pesca.

 

La creación de AMPs en el Océano Austral asegura la conectividad necesaria para que la vida marina migre para reproducirse y alimentarse, y contribuye significativamente a alcanzar las metas globales de protección de los océanos y explotación sustentable de los recursos pesqueros del planeta.
Se estima que al menos el 30% de los océanos del mundo deben protegerse a través de AMPs para lograr resultados de conservación eficaces y ayudar al manejo y la reconstrucción de stocks pesqueros diezmados.

 

Siguiendo las recomendaciones de la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) y los gobiernos miembros acordaron en 2002 establecer una red de áreas marinas protegidas (AMPs) a gran escala alrededor de la Antártida. Existen actualmente tres propuestas de creación de AMPs en discusión. La más antigua busca proteger tres bloques de océano y suelo oceánico a lo largo de la Antártida Oriental (Dominio 7), una zona rica en corales de aguas frías. La segunda cubre unos 1.8 millones de km2 en la zona del Mar de Weddell, adyacente a la península Antártica (Dominio 3). Fue originalmente propuesta por la UE y luego apoyada por otros países. Si se creara, sería la mayor reserva natural del mundo. La tercera es una propuesta de Argentina y Chile para crear una AMP al oeste de la península antártica (Dominio 1). La zona es particularmente vulnerable a los efectos del turismo, la actividad pesquera y el calentamiento de la Tierra. Hasta el 75% de todo el krill antártico (el organismo que sustenta la actividad pesquera en la región, y clave en el sostenimiento de la vida marina antártica) se encuentra allí.

 

Tras la creación del AMP del Mar de Ross en 2016, las negociaciones para aprobar la creación de nuevas áreas se han estancado. Esto se debe a que la creación de AMPs no es un proceso fácil, ni rápido: requiere el consenso de los 26 miembros de la comisión. Mientras que algunos países promueven AMPs que limitan la pesca en esas zonas para permitir la recuperación de stocks, otros (incluyendo China y Rusia) no están dispuestos a aprobar restricciones de este tipo. En 2020 Australia y Uruguay firmaron para co-patrocinar la creación del AMP del Mar de Weddell. Noruega y Uruguay hicieron lo mismo con la propuesta de la Antártida Oriental. La mayoría de los países también se unieron a una declaración que respalda la importancia de las áreas protegidas, que fue presentada por la Unión Europea.

 
 

Oportunidades para Uruguay

 

Existe un fuerte vínculo entre las iniciativas que se llevan adelante en el marco del Sistema del Tratado Antártico (incluyendo la CCRVMA) y acuerdos asumidos en el marco del sistema de las Naciones Unidas (Convenio sobre la Diversidad Biológica, Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, etc.). ¿Qué quiere decir? Que promoviendo la creación de estas AMPs, Uruguay contribuye de manera demostrable a dar cumplimiento a los Objetivos de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas #2 (Hambre Cero), #13 (Acción por el Clima), #14 (Vida Submarina), y #17 (Alianzas para lograr los Objetivos).

 

Asimismo, la CCRVMA (y el sistema del Tratado Antártico en general) contribuyen a la promoción del multilateralismo y abre ventanas de oportunidad en la agenda bi/multilateral con los países miembros de la convención. Esto significa que apoyar las propuestas de creación de las AMPs contribuye a la agenda positiva y buena imagen de Uruguay ante la Unión Europea y otros países del bloque que impulsa su creación. Por otro lado, dado el buen relacionamiento de Uruguay con Rusia y China (en general y en asuntos antárticos en particular), Uruguay podría jugar un rol clave acercando partes y contribuyendo a destrabar las negociaciones entre ambos bloques, contribuyendo a su imagen y posicionamiento ante los países miembro de la CCRVMA.

 

Post a Comment

#SEGUINOS @SEA