Sin dejar a nadie atras

Inversiones de impacto, igualdad de género y energías renovables. Un camino directo hacia el desarrollo sostenible.

 
Por Lorena Lamas, Especialista de finanzas sostenibles y empoderamiento económico en ONU Mujeres; Manuel Albaladejo, Representante de ONUDI para Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay; Paula Mirazo, Asistente de Investigación en Transformación Económica e Industrialización. 
 

En el mes de la tan esperada Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) en Glasgow, el panorama global nos mostraba un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, de los desastres naturales y de la volatilidad del mercado energético. El informe “The 2021 World Energy Outlook” (WEO) alerta que el consumo mundial de carbón está creciendo fuertemente este año, empujando las emisiones de dióxido de carbono (CO2) hacia su segundo mayor aumento anual en la historia. Si bien existen esfuerzos globales para una transición hacia las energías renovables, la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés) destaca que el avance es demasiado lento y que a este ritmo, no serán alcanzadas las metas globales de “cero emisiones netas” a 2050.

 

Las grandes transiciones no pueden dejar a nadie atrás, y la transición energética hacia renovables no puede ser menos. Por ese motivo, la COP26 ha dedicado una sesión paralela titulada “Enhacing Gender Equality and Women´s Empowerment to Accelerate a Just, Inclusive and Climate Resilient Energy Transition”, para asegurar que la igualdad de género se transversalice en la transición energética dentro de la agenda de cambio climático.

 

Históricamente el sector energético se ha caracterizado por tener grandes brechas de género, tanto en participación como acceso (IEA, 2020). Con respecto a participación, las mujeres ocupan solo 1 de cada 5 puestos de trabajo en los sectores de petróleo y gas y 1 de cada 3 puestos de trabajo en el sector de las energías renovables a nivel global (IRENA, 2019). Incluso en el sector de energías renovables, que tiene una mayor proporción de mujeres, su participación es predominante en los puestos administrativos, en relación con los trabajos relacionados STEM (acrónimo de los términos en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Según los datos de la encuesta realizada por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la proporción de mujeres en trabajos STEM es del 28%, en comparación con el 45% en trabajos administrativos dentro del sector de las energías renovables.

 

Con respecto al acceso a energía, los hogares en el decil de ingresos más bajos, que en mayor proporción son monoparentales con jefatura femenina y / o en áreas rurales remotas, todavía dependen de fuentes de energía inseguras, insalubres y contaminantes. Si bien las soluciones de energía renovable (por ejemplo, sistemas autónomos de energía solar fotovoltaica) pueden ofrecer una opción más limpia para alcanzar y mejorar el servicio para los hogares rurales, aún tienen un costo inicial significativo, más allá del alcance de este segmento de la población. Por ello, es necesario contemplar la descarbonización del sector energético desde la óptica de la transición justa basada en los principios de justicia, equidad e inclusión no solo para lograr solamente el enverdecimiento del sector sino también superar y disminuir las desigualdades sociales existentes.

 
 

  

Uruguay avanza hacia una segunda transición energética inclusiva y sostenible

 

Uruguay se ha posicionado como un caso ejemplar en el mundo. Durante la última década, llevó a cabo con éxito su primera transición energética (1TE), logrando una notable transformación de su matriz, con el 98% de la matriz eléctrica proveniente de fuentes renovables. Su compromiso internacional sobre el cambio climático ha quedado refrendado en la COP26 con la firma del acuerdo para la reducción del 30% de las emisiones globales de metano. Actualmente, el país se encuentra avanzando hacia la segunda transición energética (2TE) para enfrentar los desafíos vinculados con las garantías de suministro, la descarbonización industrial y del sector automotor y la gestión de residuos, entre otros. Tecnologías en almacenaje, redes eléctricas inteligentes, hidrógeno verde, electromovilidad y bioenergía son las piedras angulares de la 2TE. Para esto se precisa la inversión en infraestructura y nuevas tecnologías que permitan la incorporación de soluciones de almacenamiento de energía y gestión de la demanda generando beneficios ambientales, socioeconómicos, de inclusión y acceso.

 

También es necesario garantizar la participación de las mujeres en la 2TE para reducir la brecha de género existente. La realidad muestra que muchas empresas del sector energético en Uruguay no cuentan con políticas o planes de acción para la igualdad de género u otras actividades para abordar las desigualdades. A esto se suma la necesidad de un ecosistema financiero que internalice las diferencias de género existentes en el acceso a la financiación y siga un enfoque sensible al género. Además de la participación de las mujeres en este sector, resulta importante el análisis y la consideración de las implicancias que tiene para hombres y mujeres el cambio climático, el acceso a las nuevas fuentes de energía y la participación dentro del sector. Similarmente, se destaca la importancia de la adopción de una perspectiva de género en la elaboración de políticas públicas que acompañan esta transición. Por lo que se entiende que las mujeres deberían participar también del diseño de estas políticas, participando en los espacios de decisión e incorporando su perspectiva y conocimiento.

 

El Fondo de Innovación en Energía Renovable (REIF) en Uruguay 

Uruguay ha sido uno de los 4 países seleccionados, entre 155 propuestas, para recibir el apoyo del Fondo Conjunto de Naciones Unidas para los ODS que contribuirá con el financiamiento de USD 10 millones para el proyecto presentado por el MIEM con el apoyo de ONUDI, PNUD y ONU Mujeres, desde el cual se está estableciendo el Renewable Energy Investment Fund (REIF): Innovative Finance for Clean Tech Solutions in Uruguay, como el primer vehículo financiero que cumpliría los requisitos para ser considerado de inversión de impacto y una pieza clave para encarar la 2TE en el país. El proyecto tiene como objetivo superar las barreras que limitan o retrasan la 2TE, vinculadas con la infraestructura, el acceso a nuevas tecnologías, el financiamiento, y el marco regulatorio.

 

El REIF presenta una oportunidad única para incentivar, apalancar y acelerar la transición hacia una economía más eficiente, sostenible e inclusiva y ayudar a atraer capital privado hacia los sectores de la 2TE, al mismo tiempo que promover la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres.

 

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