Somos lo que comemos

Desde hace más de 160 años, la empresa española Santa Teresa trabaja en la elaboración y distribución de sus productos gastronómicos desde una lógica de triple impacto.

Por Isabel López

 

En 1860, nace en la ciudad de Ávila, una pequeña confitería artesana que comenzó a fabricar y comercializar las auténticas y originales Yemas de Santa Teresa, un dulce a base de yema de huevo y azúcar que es hoy un emblema local y referente de la gastronomía española tradicional y de calidad.

 

En Santa Teresa, calidad es sinónimo de salud y sabor, bajo una propuesta en la cual ninguno de los productos elaborados por la compañía tiene conservantes o aditivos.

 

A finales de los años ochenta, cuando la tercera generación familiar se hacía cargo de la confitería, la misma pasaba por un momento crítico en su gestión económica y patrimonial. Fue entonces cuando Julián Gil Navarro, actual presidente de Santa Teresa y amigo de la familia fundadora, decidió abandonar su actividad profesional como jurista, para involucrarse personal y económicamente en el “rescate” de la centenaria compañía, reflotando al 100% el negocio.

 

 

Así fue que en 1989, la Santa Teresa tomó un nuevo rumbo que sentó las bases de la compañía en la que hoy nos hemos convertido. Para ello, el primer paso fue la ampliación de la gama de productos, incorporando carne de membrillo de alta calidad en nuestra oferta. Esta primera apuesta, el Membrillo Santa Teresa (solo fruta de membrillo y azúcar elaborado de una forma tradicional ), es hoy en día uno de nuestros productos más apreciados, no solo en España sino en los más de 20 países donde se exporta. Este éxito ha liderado la creación de una amplia variedad de productos como los gazpachos, cremas, huevo hilado, mermeladas, dulces y una variada línea de platos preparados

 

Partiendo siempre de recetas tradicionales y materias primas cuidadosamente seleccionadas, hemos convertido nuestra marca en un aval de productos 100% naturales, sin conservantes ni aditivos artificiales. Todo ello, gracias a una intensa labor de investigación y desarrollo basada en la filosofía “Somos lo que comemos”.

 

 

Nuestro propósito: el bienestar como eje de nuestra propuesta de valor. Creemos que una alimentación saludable y una producción sostenible contribuyen de una forma determinante a la mejora del planeta y de quienes habitamos en él. Un concepto holístico que se hace tangible ofreciendo los mejores productos y un servicio muy cuidado, dejando la mínima huella nociva para el medioambiente y contribuyendo a mejorar nuestro entorno económico y social. Es decir, trabajamos desde la triple sostenibilidad. Los ODS 3 y 12 están en el centro de nuestra estrategia, forman parte del ADN de la compañía y esperamos que así siga siendo por lo menos otros 160 años más.

 

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