Soy un fiel defensor de la naturaleza

Su pasión por el mar y la aventura lo llevaron a ser parte del gran desafío de cruzar los océanos en la prueba náutica más extensa del mundo: la Clipper Round the World Yacht Race. Después de varios exámenes psicológicos y un intenso entrenamiento se convirtió en un integrante más de la tripulación. Una charla con Fernando “Nano” Antía, el único uruguayo protagonista de esta inolvidable hazaña.

 

Por María Victoria Pereira Flores
Fotos: Alba Martínez

 

Las Naciones Unidas, a través de la Organización Mundial del Turismo (OMT), declararon el 2017 como el “Año Internacional del Turismo Sostenible para el Desarrollo”, reflejando la importancia del asunto, la necesidad de tomar mayor conciencia sobre este tipo de desarrollo y la gran oportunidad de promocionar este sector de turismo basado en los tres fundamentos de la sustentabilidad: economía, ambiente y sociedad.

 

Dentro de ese panorama, la Clipper Round the World Yacht Race hizo escala en Uruguay, recibiendo veleros y tripulantes de la regata oceánica más extensa del mundo. El acontecimiento generó, en época no estival, un movimiento de varios sectores basados en un turismo amigable con el ambiente que dejó grandes créditos para el país (más allá del infeliz episodio de que aguas adentro un velero chocara con una ballena franca austral). Fue allí donde tuvimos la oportunidad de navegar en uno de esos veleros y conversar con Nano Antía, el único tripulante uruguayo de la regata.

 

Siendo surfista, ¿creés que tenés una sensibilidad mayor por la naturaleza?

Por supuesto. Soy un fiel defensor de la naturaleza desde chico. Creo que tenemos una gran responsabilidad; desde juntar la basura, hasta la motivación por ser menos consumista.

 

 

¿Cómo es la gestión de residuos dentro del velero?

En este barco hacemos varias cosas: separamos latas, cartón vidrio y plástico. No sólo reciclamos las piezas y materiales, sino también cuidamos el volumen, pues todo lo aplastamos y tratamos de hacerlo lo más chiquito posible para entregarlo al llegar al puerto de destino.

 

 

¿Cómo se abastecen de agua potable?

Este barco, si bien aún no lo es, podría ser fácilmente autosustentable. Tenemos una desalinizadora de agua debajo de la canilla. Cargamos agua salada proveniente del océano. Luego, mediante un proceso de bombas y distintos filtros el agua se potabiliza.

 

 

¿Qué roles hay arriba del velero?

Están quienes se encargan de cocinar, mantener a todos hidratados y limpiar las instalaciones. Cada vez que estás de guardia, tu función es navegar el barco pero cada uno por separado. Además, hay un rol bajo cubierta. Esas tareas se realizan con quien compartís la cama, en un horario distinto al de uno (pues mientras uno se levanta el otro se acuesta). Se suele coincidir casi dos horas, momento en el que se trabaja juntos. Los baños se hacen cada cuatro horas. También debe limpiarse el “esqueleto del velero” secando los pisos y pasando la esponja, o incluso retirar agua con bombas eléctricas, pues todo se moja a causa de la condensación. Hay un día de “ser madre” en el que nos toca preparar muchos panes, desayunos, almuerzos, cenas… todo el mundo te pide de todo. Ese día nos duchamos (algo que ocurre cada diez días aproximadamente). Pero como los equipos de ropa están confeccionados para mantener las temperaturas, contra hongos y bacterias, nunca te ensuciás mucho; además de que usamos ciertas camisetas especiales.

 

 

Con fuertes vientos los veleros se transforman en potros salvajes difíciles de domar, ¿cómo son los mandos?

Además de la autoridad del Capitán, éste reconoce un líder dentro de la tripulación, y el propio equipo también lo respalda en los hechos. Esa persona en nuestro caso fue una mujer, quien dentro del grupo dividió funciones según las capacidades de cada uno.

 

 

¿Qué enseñanzas te dejó esta regata?

Aprendí a manejar y ser amo del propio barco. Es como cuando surfeo, soy el amo de la tabla, sabiendo que nunca voy a ser el amo del mar. Por eso, siempre estamos respetando el clima, cuidando a los otros tripulantes. Hay códigos, igual que en el surf.

 

 

¿Qué perspectivas tenés en la náutica a futuro?

Esto recién empieza, yo sólo crucé el Atlántico sur, queda aún mucho océano por recorrer. Nunca se saben las vueltas de la vida, pero creo que seguiré en la navegación. Algún día me gustaría convertirme en Capitán.

 

¿Qué podés decir de la convivencia?

En el velero donde participé, la flota fue pareja. El Capitán nos cedió mucha responsabilidad y por ello aprendimos a lo loco. Para poder convivir, nos cuidamos, hicimos todo en un ámbito de total felicidad, sin problemas. Se admitieron los errores individuales, se aceptaron, se mediaron cosas y llegamos dentro de los cinco primeros en esta etapa. Mis compañeros están encantados de haber llegado a Punta del Este. Espero que eso genere que vengan muchas más Clipper al país, y que algún día Uruguay arme su propia tripulación con un velero embajador por el mundo.

 

 

¿Sabías que los tripulantes de la Clipper Race son todos amateurs? Conocé más sobre esta aventura en clipperroundtheworld.com

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