Una comunidad viva

La Fundación Gaia: el corazón de un movimiento por caminos sostenibles, centrados en la Tierra y con raíces culturales.

Por Fiona Wilton.

Gaia es el antiguo nombre griego de la diosa de la Madre Tierra, y el nombre dado a una hipótesis en los años 60 de que nuestra Tierra es un ser vivo que se auto-regula. Fue el nombre elegido para una pequeña organización sin ánimo de lucro en el Reino Unido, que surgió en los años 80, para cuestionar el “desarrollo”, las crecientes injusticias sociales y ecológicas, y cómo los valores del respeto y la reciprocidad están siendo sustituidos por la explotación y la extracción.

 

Desde la Amazonia colombiana hasta las sabanas de África oriental, la historia de la Fundación Gaia (The Gaia Foundation, o ‘Gaia’) es una historia de renacimiento y justicia, para el planeta y la gente.

 

Gaia comenzó a buscar líderes visionarios y radicales y a apoyarlos en su labor, como el legendario Chico Mendes, un cauchero brasileño que dio su vida por defender la selva tropical, y Vandana Shiva, la activista de la India que lucha contra los cultivos genéticamente modificados. Muchos de estos valientes líderes y héroes ambientales se convirtieron en denunciantes de los peligros de la globalización y del colapso de las relaciones entre los seres humanos y la Tierra; algunos han perdido la vida defendiendo a la Madre Tierra.

En palabras de Wangari Maathai, Premio Nobel de la Paz y fundadora del movimiento GreenBelt de Kenia, “Gaia me ha apoyado en mis momentos más difíciles y peligrosos, movilizando la conciencia internacional y fomentando el activismo en mi nombre. Gaia representa al mundo marginado con su riqueza de biodiversidad, sabiduría y tradición”.

 

Gaia nos invita a reimaginar las leyes y acciones humanas desde una perspectiva centrada en la Tierra, y a experimentar la Tierra como una comunidad viva: una comunión de sujetos más que una colección de objetos. Un pequeño equipo, en colaboración con una red mundial de asociados, está abriendo caminos para un futuro sostenible para todas las especies: pequeños agricultores que reviven el conocimiento indígena y las variedades de semillas, comunidades indígenas que salvaguardan sus tierras y aguas sagradas, políticas responsables que respetan los derechos de la Naturaleza. En Uruguay, Gaia colabora con proteger la biodiversidad marina y fomentar una cultura oceánica (#oceanosanos).

 

Este trabajo nunca ha sido más crítico, y la pandemia de coronavirus ha sido una llamada de atención. Nos enfrentamos a crecientes crisis mundiales, desde el cambio climático hasta la extinción masiva de especies y la disminución del agua dulce. Ahora, debemos trabajar juntos para asegurarnos de que nuestros hijos hereden un planeta sano.

 

Si querés conocer más ingresá en www.gaiafoundation.org

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