Una transición que nos involucra

Los consumidores, ciudadanos con toma de decisión en la compra de productos y servicios, poseen un inmenso poder de transformación y de impulso de la Economía Circular.

Por Eloisa Ponce de León. 

 

La Coalición de Economía Circular de América Latina y el Caribe lanzó el 24 de febrero de 2022 el documento titulado “Economía circular en América Latina y el Caribe: una visión compartida”. De acuerdo al mismo, “en todo el mundo, existe un impulso creciente para la transición de una economía lineal a una economía circular, una economía que, a partir del diseño, adopta un modelo económico de producción y consumo que elimina los residuos y la contaminación, hace circular los productos y materiales y regenera la naturaleza. Una economía circular ofrece un modelo para crear prosperidad económica a largo plazo y contribuye a la consecución de múltiples Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

 

El escrito plantea que “(…) es imposible que cualquier actor efectúe una transición por sí mismo y que todos los actores tienen un papel que desempeñar en esta transición”. Por ello la importancia que toma el dicho “cada acción cuenta”. Pero, de manera más específica, en el capítulo “Manos a la obra para la transición a lo largo de la región”, se divide a los actores en “Formuladores de políticas: los facilitadores”, “Empresas: los implementadores” y “Ciudadanos y sociedad civil: los participantes activos”, adjudicando a estos últimos “un papel clave que desempeñar”.

 

Una vez más, como en tantos otros documentos e informes, se alienta a los ciudadanos a tomar seriamente el rol que tienen y el poder que lo acompaña: “(…) los ciudadanos, los clientes y los consumidores deben integrarse y empoderarse en los procesos de diseño de economía circular. También tienen el poder de hacer que otras partes rindan cuentas, a través de las urnas y, cuando sea apropiado y asequible, a través de aquello que escogen consumir”.

 

 

Pero para que podamos involucrarnos en una economía circular como ciudadanos, como clientes y como consumidores, hay una realidad: necesitamos que los gobiernos y las empresas proporcionen sistemas e información, infraestructura, productos y servicios diseñados de acuerdo con los principios de la economía circular. Es un camino de doble sentido. Uno no puede existir sin el otro.

 

Los ejemplos ofrecidos en el documento sobre cómo los ciudadanos pueden involucrarse son varios, entre ellos, repensar cómo se satisfacen las necesidades, participar en planes de intercambio de productos, involucrarse en la reparación, renovación o remanufactura, participar en planes de recogida y devolución de productos, apoyar los sistemas de segregación, reciclaje y compostaje de residuos, rechazar los bienes insostenibles.

 

 

Leé el documento en coalicioneconomiacircular.org
y seguí sumando herramientas sobre cómo podemos colaborar como consumidores a impulsar la Economía Circular.

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